EVALUACIóN HOLíSTICA

Una necesidad imperante para el desarrollo

Cuando observamos el desarrollo, ordenamiento y la inversión atinada de los recursos económicos en otros países de millones de habitantes como China, que plantean como metas, la reducción de la pobreza, la protección del ambiente mediante incentivos a sus ciudadanos para que utilicen paneles solares y compren autos eléctricos así como el desarrollo de un turismo ecológico holístico que contempla la satisfacción del turista en términos de vías excelentes, transporte eficiente, hoteles, comida, baños higiénicos, una clasificación de categorías 4A y 5A para aquellos lugares turísticos que cumplen con todas estas facilidades y la supervisión recurrente para verificar el cumplimiento de lo que se propone, entendemos la importancia de la evaluación como una práctica que no sólo debe considerarse inherente al tema educativo sino que debe ser extrapolada a otros aspectos del quehacer de un país, en el término de políticas públicas así como en las gestiones administrativas y financieras de las instituciones.

Por ejemplo, en Panamá, se hacen aumentos a docentes sin ningún tipo de evaluación de su desempeño. Es cierto que se hace complicado medir como un todo, la calidad de la educación, pero, podría iniciarse a dar estímulos financieros para influenciar el comportamiento de docentes que enfoquen su tiempo y esfuerzo para lograr que todos los estudiantes aprendan el curriculum, que sean fáciles de darle continuidad por parte de directores o supervisores y que estos puedan responder con facilidad porque el profesor “A” recibió el bono y no el profesor “B”. Son cosas puntuales y medibles que también inciden en una mejora en la calidad de la educación como la asistencia, la entrega puntual de documentos y calificaciones, la asistencia y permanencia y aportes en reuniones convocadas, etc. Incentivos bien diseñados pueden hacer la diferencia.

Se hace necesario implementar, por parte del Ministerio de Educación, espacios para que autoridades de educación y los directores en conjunto con profesores que están disconformes con los niveles actuales de rendimiento de sus alumnos cuenten con oportunidades periódicas para reunirse y revisar evidencia para evaluar programas y acciones de enseñanza que parezcan prometedores para resolver los problemas de mejorar la calidad de la educación. Lo importante para lograr la calidad de la educación radica en lo pedagógico, en la asignación de tareas útiles, motivadoras y competenciales y no tanto en el salario.

Los aumentos a educadores, a empleados en general así como al mantenimiento de los mal llamados incentivos, deben estar enfocados en “estímulos financieros para la acción”, en donde se busque influenciar cambios de conducta en los individuos mediante una evaluación de su rendimiento. En el caso de las asignaciones a grupos en riesgo de la sociedad, se debe enfocar en que estos desarrollen una tarea o proyecto que esté sujeto a una evaluación a fin de garantizar el mantenimiento de esas ayudas. De esta manera se introduciría una cultura de la evaluación para ir reduciendo la resistencia al cambio de grupos o asociaciones y así construir el país que nos merecemos.

El autor es educador

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