No basta con el currículo, el amor por el arte y la capacidad de gestión. Para dirigir un museo italiano hace falta un elemento más: el carné de identidad del país.
O eso al menos creen los críticos, entre políticos y gestores culturales, que han atacado los nombramientos de los 20 nuevos directores de los principales museos públicos italianos, anunciados el martes por el ministro de Cultura, Darío Franceschini.
La razón de la indignación es que siete de los escogidos son por primera vez extranjeros, empezando por el alemán Eike Schmidt, experto de fama mundial y nuevo responsable de los Uffizi (Florencia), el museo más visitado de Italia, con 1.9 millón de asistentes en 2014.
“Es la admisión de una derrota de nuestro país”, lo resumió Angelo Tartuferi, ahora exdirector de la Galería de la Academia de Florencia –el museo del David de Miguel Ángel–, a La Repubblica. Él mismo será sustituido por la alemana Cecilie Hollberg.
Su opinión es compartida por un frente que va del vicepresidente del Senado, el derechista Maurizio Gasparri, a representantes del movimiento Cinco Estrellas, opositor del gobierno de Matteo Renzi, del que forma parte Franceschini.
El propio ministro respondía a El País: “Es una victoria para el país el hecho de que se haya escogido en una única selección los directores de 20 museos públicos con una comisión de gran calidad y de entre mil 222 candidatos”.
De los currículos recibidos, tras poner un anuncio en The Economist, un centenar era extranjero. Una comisión compuesta por cinco expertos y liderada por Paolo Baratta, director de la Bienal de Venecia, celebró entrevistas con los candidatos y seleccionó 20 ternas. Franceschini y Ugo Soragni, director general de Museos, hicieron la elección definitiva.
Así, el catálogo de los ganadores cuenta con una edad media de 50 años, paridad en el género (10 hombres y 10 mujeres) y el pasaporte de la Unión Europea: 13 italianos, tres alemanes, dos austríacos, un británico y un francés.
En cuanto a las profesiones, 14 historiadores del arte, cuatro arqueólogos y dos gestores culturales. Además, de entre los escogidos hay cuatro italianas que regresan de fuera.