La apuesta de Telesur, un canal de televisión dirigido a América Latina creado en 2005, tenía sentido dentro de la lógica del entonces presidente Hugo Chávez. Se trataba de asignar fondos de la renta petrolera venezolana para crear una señal transnacional que difundiera la cosmovisión del gobierno.
Al fallecido líder le disgustaba la cobertura de las señales internacionales latinoamericanas sobre su revolución bolivariana y sus aliados. Como la definió recientemente el actual presidente Nicolás Maduro, “Telesur es hoy la más importante realidad comunicacional que rompe la dictadura mediática y los paradigmas falsos de la comunicación del mundo occidental”.
La intención, más allá del propósito declarado de dar a conocer la agenda oficial de los países de América del Sur, era hacer contrapeso a las cadenas internacionales de noticias, pero especialmente a CNN en español, con quien Chávez mantuvo grandes polémicas. Nueve años después Telesur mantiene el esfuerzo de presentar una programación que responde a la visión geopolítica de los gobiernos socios. Muchos ejemplos lo ilustran: en la última incursión israelí en Gaza la cadena escogía presentar y reprobar, en primer término, las consecuencias de la acción militar entre los civiles palestinos.
Con ocasión del pasado mundial de fútbol celebrado en Brasil transmitieron el programa De Zurda, que mezclaba el fútbol y la política, conducido por Diego Armando Maradona y el periodista uruguayo Víctor Hugo Morales. El histórico futbolista argentino se regodeaba en su amistad con el presidente Nicolás Maduro y con Fidel Castro, y demonizaba a Washington. Ambos han respaldado al Gobierno de Argentina en su disputa con el grupo Clarín. Una nueva temporada de este programa se transmitirá en 2015. Y las noticias sobre Venezuela siempre prefieren mostrar el lado épico que Nicolás Maduro ha tratado de darle a su empeño de rebajar la inflación y la escasez endureciendo los controles a la economía.
Después de estudiar los contenidos de Telesur, el investigador de la Universidad Católica Andrés Bello, Marcelino Bisbal, encontró un patrón: al igual que los medios oficiales venezolanos, más de la mitad de la oferta de la señal internacional está destinada a transmitir noticias que complacen los intereses de los gobiernos accionistas (Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela).
Se trata, en palabras del docente, de “una agenda sociopolítica en sus distintos contenidos programáticos como el único camino para alcanzar la integración latinoamericana”. El pasado año, Telesur inauguró un canal en inglés, que se emite desde Quito, con la idea de entrar por satélite en Estados Unidos.