¿Qué hicieron los panameños ante las amenazas de Donald Trump contra el Canal? Hace poco comenté en estas páginas lo que el Barómetro de las Américas 2026 revela sobre la democracia panameña. La misma encuesta, levantada en Panamá entre el 28 de octubre de 2025 y el 16 de enero de 2026, aporta otra cifra que merece atención. Entre los panameños que expresaron una opinión, la confianza en el gobierno de Estados Unidos cayó del 58% en 2023 al 40% en la ronda más reciente, el nivel más bajo desde que LAPOP incluye esa pregunta en el país.
La pregunta pide calificar al gobierno de Estados Unidos y al de China como muy, algo, poco o nada confiables. Los porcentajes son cálculos propios, con datos ponderados, y corresponden a quienes calificaron a cada gobierno. Más adelante explico qué pasó con el resto.

Conviene empezar por China. En la ronda de marzo a mayo de 2017, semanas antes de que Panamá rompiera relaciones con Taiwán y estableciera relaciones con Pekín, el 52% de quienes opinaban consideraba confiable al gobierno chino. En la ronda de octubre a diciembre de 2018, el año de la visita de Estado de Xi Jinping, la cifra había bajado a 32%, y ahí se quedó en 2021 y en 2023. El acercamiento le dio a China visibilidad y esa visibilidad se tradujo más en recelo que en simpatía. Durante esos mismos años, la confianza en el gobierno estadounidense se mantuvo entre el 51% y el 59%.
Luego llegó Trump. El 7 de enero de 2025, aún como presidente electo, se negó a descartar el uso de la fuerza militar para tomar el control del Canal. En su discurso inaugural afirmó que China estaba operando una vía que administra la Autoridad del Canal de Panamá. Tras la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, el presidente José Raúl Mulino informó el 6 de febrero que Panamá había presentado el aviso de salida de la Franja y la Ruta, y ese mismo día tuvo que desmentir al Departamento de Estado, que había anunciado que Panamá dejaría de cobrar peajes a los buques del gobierno estadounidense. La Autoridad del Canal recordó entonces que Estados Unidos había pagado 25,4 millones de dólares por el tránsito de sus buques de guerra y submarinos durante 26 años. En abril, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, firmó un memorando que contempla la presencia rotativa de tropas estadounidenses en antiguas instalaciones de la Zona del Canal.
La confianza en el gobierno estadounidense cayó 18 puntos entre 2023 y 2026. Un giro de esa magnitud, en una cifra que llevaba una década estable, apunta a la presión de Washington.

¿Y el resto de la muestra? Quienes no expresaron una opinión sobre el gobierno estadounidense bajaron del 34% en 2023 al 21% en 2026, y quienes no calificaron al gobierno chino bajaron del 51% al 34%. Más panameños se formaron una opinión y eso explica una parte del deterioro. La mayor parte proviene de quienes ya opinaban: entre ellos, la desconfianza hacia Washington pasó del 42% al 61%. Incluso entre los universitarios, el grupo que casi siempre responde, saltó del 48% al 60%.
La caída atravesó las líneas ideológicas. La confianza en Washington bajó de 57% a 34% entre quienes se ubican a la izquierda y de 62% a 43% entre quienes se ubican a la derecha. Entre quienes aprobaban la gestión presidencial (la de Laurentino Cortizo en 2023 y la de Mulino en 2026), la confianza en el gobierno de EE.UU. pasó del 66% al 44%, aunque el gobierno de Mulino salió de la Franja y la Ruta y firmó el memorando con Hegseth.
¿Ganó China lo que perdió Washington? Ganó algo. La confianza en su gobierno subió del 30% al 38% y ambas curvas quedaron empatadas por primera vez en la serie. Entre los 19 países de América Latina y el Caribe incluidos en la ronda, Panamá es el que menos confía en el gobierno chino y el único en el que la confianza en ambos gobiernos queda por debajo de 40%. Frente a Estados Unidos, ocupa el puesto 10 de 19, muy por encima de México (23%) y por debajo de Costa Rica (50%). El deterioro de la imagen estadounidense excede a Panamá; en 2025, las encuestas de Gallup en más de 130 países ubicaron la aprobación promedio del liderazgo chino (36%) por encima de la del estadounidense (31%).
La encuesta cerró dos semanas antes de que la Corte Suprema declarara inconstitucional, el 30 de enero, la concesión de Panama Ports Company en Balboa y Cristóbal, y no alcanzó a medir lo que vino después. A partir del 8 de marzo, las autoridades portuarias chinas multiplicaron las detenciones de buques con bandera panameña; solo en abril retuvieron 136, según la firma de análisis marítimo Ambrey. Pekín negó que fueran represalias. La Comisión Marítima Federal de Estados Unidos sostuvo que esas inspecciones, muy por encima de las normas históricas, parecían dirigidas a castigar a Panamá. El costo recayó sobre navieras ajenas a la disputa portuaria (según Lloyd’s List, los armadores japoneses eran dueños de la mayor proporción de los buques retenidos en marzo) y sobre el registro de buques de un país cuya Corte Suprema había resuelto conforme a su propia Constitución. La Cancillería informó en julio de que las inspecciones habían vuelto a los niveles habituales. Si el episodio movió la opinión pública, lo dirá la próxima ronda.
¿Qué deberían leer los gobiernos de estos datos? Washington obtuvo la salida de la Franja y la Ruta y la pagó con su imagen entre los panameños, después de que las amenazas y los anuncios falsos llevaron al país al rechazo. Pekín, por su parte, optó por castigar al país latinoamericano que menos confiaba en su gobierno. Un país pequeño que negocia con dos potencias necesita margen y ese margen depende de que su población respalde lo que el gobierno decide. Si Washington insiste en tratar a Panamá como una ficha y Pekín vuelve a presionar a su marina mercante, el costo lo pagarán los panameños, empezando por un gobierno que tendrá que defender la neutralidad del Canal mientras seis de cada diez panameños con opinión desconfían de Washington y otros seis de cada diez desconfían de Pekín.
El autor es profesor de ciencias políticas en la University of North Texas at Dallas.


