Siempre hemos escuchado lo importante que es la diversidad de opiniones en una sociedad. De por sí, la vida sería sumamente aburrida si no existiera variedad de ideas, música, costumbres y pensamientos. Eso no quiere decir que no debemos trabajar en equipo para construir una sociedad con identidad, y que incluya el acceso total a las necesidades universales que requerimos los seres humanos para vivir dignamente.
Confundir las tendencias que intentan promover el comunismo-socialismo, como la vía correcta hacia una sociedad de oportunidades igualitarias para todos, se ha quedado solo en la “teoría”. En la practica, la avaricia del hombre por el poder y el beneficio propio y de unos cuantos ha llevado al fracaso a los regímenes que lo han intentado.
Hace un mes, tuve la oportunidad de visitar La Habana, Cuba. No hizo falta estar mucho tiempo allá para notar los contrastes. Definitivamente, todos tienen acceso a la educación, sin embargo, la falta de oportunidades para desarrollarse, independientemente de los esfuerzos realizados, es casi nula. Un médico puede recibir alrededor de $20 de salario inferior a otra persona que se dedique a trabajos generales y no requiera de preparación alguna.
Todos tienen acceso a un sistema de salud, pero la tasa de crecimiento de la población disminuye cada vez más. Es un país en el que los mecánicos se las ingenian para que los automóviles sigan rodando durante más de 50 años, sin embargo, los diplomáticos y los políticos tienen vehículos de último modelo, igual que viviendas nuevas. En un país que se quedó congelado en la década de 1950, son pocos los privilegiados que disfrutan la modernidad de esta época, y se les permite soñar y conocer el mundo.
Si nos vamos a la derecha, los contrastes no dejan de ser igual de desalentadores.
Este mes de la patria es propio para reflexionar y entender que ningún extremo es correcto, y que no hay partido ni línea política que tenga la verdad absoluta. La única forma de lograr objetivos sólidos y duraderos es el trabajo conjunto, con un mismo propósito, basado en el principio de unir las fuerzas para lograr que cada una de las partes que conforman nuestra patria tenga una vida digna; y recordando que el mundo solo es sostenible, si garantizamos el acceso a las oportunidades de crecimiento, con educación, salud y herramientas de trabajo; desarrollando las competencias que le permitan a cada uno lograr sus metas, si trabaja y se esfuerza por conseguirlas.
De esta forma tendremos una patria cada vez con mayor número de personas honradas, trabajadoras y sin limitaciones ni excusas para echar hacia adelante.
