“Pelenchinadas” es un término utilizado originalmente en el ámbito del boxeo panameño para referirse al estilo de pelea que caracterizó al ex doble campeón mundial panameño Celestino “Pelenchín” Caballero, por sus movimientos poco ortodoxos o raros dentro del cuadrilátero. Con el tiempo, la expresión ha pasado a formar parte, no digo que de la Academia, pero sí del argot popular panameño, para describir las acciones y movimientos sorpresivos o audaces que alguien realiza inesperadamente en determinado momento.

Tal podría ser el caso, dentro del ámbito político, de la reciente y, por demás, insólita actuación del joven político y dos veces candidato a la Presidencia de nuestro país, Ricardo Lombana, al frente de MOCA, quien decidió estrechar sus vínculos políticos con Ricardo Martinelli de una manera más abierta y directa de lo que ya, en ocasiones anteriores, había venido dando muestras de querer hacer, por razones que solo él sabrá y que dudo mucho que quiera y pueda explicar a los miembros de su partido, y mucho menos al pueblo panameño, que por un momento pensó en su figura como la eventual alternativa para cambiar el estado de cosas y el nivel de corrupción política que impera en nuestro país, situación que en alguna ocasión le escuchamos denunciar y criticar con tal energía y convicción que ahora quedan en entredicho.

Es una verdadera lástima, pero qué se puede hacer. Al menos, los electores tenemos que agradecerle a Lombana que haya avisado a tiempo, con su pelenchinada política, de los peligros que encierra seguir por ese otro camino que en algún momento llenó de esperanza y que supo venderle al pueblo panameño. Esto quedó reflejado en la cantidad de votos que obtuvo su propuesta, votos que, por cierto, considero que en su mayoría no son transferibles por yappis, como ingenuamente cree que ocurrirá el aludido político.

Me acaba de dar una pereza muy grande seguir hablando de este tema, así que no creo que me anime el propósito de volver a mencionar a este señor, ni para bien ni para mal, en una próxima ocasión.

El autor es escritor y pintor.