Convertida en refrán por la filosofía popular de nuestro pueblo, la pregunta hace referencia a todo aquello que ocurre en nuestro país y que a primera vista resulta extraño o inadmisible para el ciudadano común, como podría ser el caso, a manera de ejemplo, de algunas de las situaciones o acontecimientos que mencionaremos a continuación:
No tenemos vicepresidente, pero sí existe una partida millonaria en el presupuesto para la vicepresidencia.
Director de imprenta de la Unachi con salario de $4,500 más $800 de sobresueldo.
Bagatrac, empresa cuyo principal accionista, Alberto Jurado Rosales, confesó haber pagado coimas en el caso Blue Apple, nunca ha sido inhabilitada, y continúa participando como si nada en los procesos de licitación pública con el Estado panameño.
Con una matrícula de solo 85 estudiantes, dos programas académicos y sin sede propia, el actual rector de la Universidad Autónoma de los Pueblos Indígenas (UAPI) fue ratificado en su cargo para el periodo 2026-2031, con un salario correspondiente a su alta investidura y una educación individualizada de élite, con una proporción estudiante-docente de 3:1, paradójicamente similar, en ese único sentido, a la renombrada y prestigiosa Universidad de Princeton en Estados Unidos.
El nuevo rector de la Unachi, Absel Navarro, es cliente frecuente del MEF, ya que, como vemos, pasa buena parte del tiempo gestionando traslados de partida adicionales para pagar las quincenas de administrativos y docentes por lo que resta del año, toda vez que las leyes que convenientemente fueron impulsadas por la administración Medianero de Bonagas le impiden rebajar o modificar los jugosos salarios, que el rector y su séquito pretenden seguir recibiendo per saecula saeculorum.
Al exvicepresidente de finanzas del BAC, Arnold Salgado Galeano, se le imputaron cargos y se ordenó su detención preventiva por su presunta implicación en el sonado caso de créditos fiscales fraudulentos en la DGI. No obstante, aunque habría sido beneficiario del fraude, que ocasionó una lesión patrimonial al Estado del orden de $40 millones, el banco continúa aseverando que actuó de buena fe y se mantiene como colaborador en la investigación, en lugar de ser sujeto integral de ella, como los demás sindicados.
Según cifras actualizadas de la Contraloría General de la República, la Asamblea Nacional registra una escandalosa planilla de 8,308 funcionarios, lo cual implica un gasto de $158 millones al año ($13.2 millones al mes), sin contar el décimo tercer mes ni las cuotas obrero-patronales.
Recientemente, se trasladaron de manera inescrupulosa fondos asignados al Ministerio de Salud, por $17.1 millones, para financiar parte de la creciente planilla de la Asamblea Nacional.
Para el 2027, el proyecto de Presupuesto General del Estado contempla alrededor de $5 millones para el pago de dietas por reuniones de juntas directivas de las entidades estatales. Así sí da gusto reunirse.
Uno de los cambios a las reformas electorales, propuesto y defendido con vehemencia por varios diputados encabezados por Benicio Robinson, es el relacionado con la posibilidad de que una persona electa para dos cargos mantenga la titularidad de ambos durante el periodo constitucional, aunque ejerza solo uno de ellos a la vez.
Lo planteado constituye solo una muestra de las incongruencias que se suceden a diario en nuestro país, y que retratan de cuerpo entero el declive brutal de nuestra democracia y el endeble funcionamiento estructural de nuestras instituciones. Solo cuando logremos blindar el servicio público de la arbitrariedad política, estaremos en vísperas de consolidar una democracia real basada en principios y valores, que reemplace el “juega vivo”, el oportunismo y la bellaquería rampante que nos agobian cada día.
El autor es escritor y pintor.



