Los liberales pensamos que el pragmatismo racional del mercado abre camino hacia la democracia; aunque también creemos que esta se sustenta en valores y principios no negociables. El aforismo maquiavélico el fin justifica los medios sería el puente -casuístico- entre esos extremos. De la habilidad del estadista depende su empleo eficaz.
Recién ahora sabemos que, hace 18 meses, Estados Unidos (EU) y Cuba buscaron los buenos oficios del Vaticano, cuya siempre renovada diplomacia desplegó sus arcanos en alguna sede del Canadá, cercano aliado de Washington. Andrés Oppenheimer dice que “… el mayor proveedor de alimentos y productos agrícolas de la isla (ya) es EU”. Y agrega que ahora “hay más diplomáticos estadounidenses en Cuba que diplomáticos canadienses, españoles o incluso rusos” (Nuevo Herald, 17/12/2014). La “Sección de Intereses” de EU funciona en un enorme edificio de ocho pisos en La Habana. La de Cuba despacha en su tradicional mansión de Washington. Ambas están -protocolarmente- a cargo de las embajadas de Suiza en esos países. La discreta “comunicación diplomática” se restableció al comenzar el gobierno de Carter en 1977.
Hermann Busenbaum, jesuita del S. XVII, parafraseó el precepto maquiavélico: “Cuando el fin es lícito, también lo son los medios” (1645). ¿Sería esta la justificación de Francisco para que el Vaticano se empeñara en un caso -al que podrían seguir otros vinculados a los socios del Alba, tan urgidos de la gracia pontificia?
La primera visitante fue la Presidenta argentina (con una graciosa boina negra). Sabía que Francisco simpatizaba con Eva Perón -y que la crónica rioplatense lo asocia al peronismo clerical. Parece haber abierto las puertas del Vaticano a sus necesitados amigos del Alba. Maduro, Correa y Ortega forman cola. Si Cuba lo ha logrado, ¿por qué no ellos? Evo Morales -pontífice de la Pachamama- pretende que el Papa ablande a los magistrados de La Haya para que obliguen a Chile a negociar una cesión soberana hacia el mar (¡!).
El longevo castrismo es odioso. Pero Cuba no es China, Rusia ni Corea del Norte. No tiene armas nucleares. Sin embargo, está a 200 millas de su inmenso mercado natural. Los 400 mil cubanos que buscaron refugio en la Libertad se convirtieron en la burguesía que señaló la ruta a 60 millones de latinoamericanos (de 20 países) que son -o serán pronto- la primera minoría estadounidense en EU. Esa integración espontánea hizo de Miami la única urbe mundial con 59% de residentes nacidos afuera. El senador republicano Marco Rubio, hijo de uno de ellos, será un fuerte candidato presidencial en 2016.
La creciente conflictividad del horizonte mundial impone el pragmatismo calculado propio de la política exterior. Esperemos que los dientes perdidos por Alan Gross, gracias a la excelencia de la odontología castrista, sirvan para que nuestras democracias ¡exijan! respetar los derechos fundamentales de los cubanos, honrando las obligaciones jurídicas contraídas en la Carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana. Obama ha asumido esa responsabilidad histórica, compartida por el Vaticano.