El cambio climático ha entrado en un momento crucial en la agenda del G-7, que se acaba de reunir en Elmau (Alemania). Los esfuerzos de Angela Merkel han terminado en una declaración en la que los siete reafirman su intención de caminar hacia un modelo libre de emisiones de gases de efecto invernadero. La inclusión de este asunto, a pesar de las reticencias de Canadá y Japón, se interpreta como un espaldarazo a la cumbre de la ONU de París de finales de año, donde se espera que se apruebe el protocolo que sustituya al de Kioto a partir de 2020.
“Se está creando el momentum para el acuerdo”, opina Federico Ramos, secretario de Estado de Medio Ambiente español. “La declaración es un impulso importantísimo para el acuerdo de París”, cree Tatiana Nuño, responsable de Cambio Climático de Greenpeace. Mientras se desarrollaba la reunión de Elmau, en Bonn están reunidos los negociadores de unos 190 países para avanzar en el borrador del pacto de París. “Se lanza un mensaje de refuerzo a los negociadores de Bonn: no hay marcha atrás”, considera Ramos.
La declaración del G-7 gira sobre dos ejes: la financiación y el compromiso de impedir que el aumento de la temperatura en el planeta supere los dos grados Celsius con respecto a los niveles preindustriales. Las siete grandes economías plasman dos compromisos de anteriores cumbres: la creación de un fondo verde que en 2020 deberá tener una dotación anual de 100 mil millones de dólares –89 mil millones de euros– (Cancún, 2010) y la limitación del calentamiento a dos grados (Copenhague, 2009).
La financiación, a través del Fondo Verde para el Clima, será una de las claves de París. A diferencia de Kioto, donde el control de la reducción de las emisiones solo vinculaba a algunas economías desarrolladas, la intención del acuerdo de París es que también incluya a los países en vías de desarrollo. Treinta y ocho países han presentado ya ante la ONU sus compromisos voluntarios de reducción de emisiones. Marruecos las bajará un 13% en 2030. Pero podría llegar hasta el 32%, si recibe “35 mil millones de dólares” de ayuda internacional. México, cuyo compromiso es una reducción del 22% en 2030, afirma que podría ir al 36% con “alrededor de 15 mil millones” de ayuda.
Teresa Ribera, directora del Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales, resalta también de la declaración del G-7 las menciones a los bancos de desarrollo y a los seguros. El texto apunta al compromiso de que 400 millones de personas de los países en desarrollo tengan en 2020 acceso “a seguros contra los efectos negativos del cambio climático”.
El G-7 asume las conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC): reducir las emisiones entre un 40% y un 70% en el planeta entre 2010 y 2050. Y llegar a un nivel cero en 2100. Pero, de momento, los compromisos que están presentando los países, también del G-7, no alcanzarían para lograr el objetivo de los dos grados. “Habrá que ver cómo quedan finalmente los acuerdos de París”, apunta José Manuel Moreno, miembro del IPCC: “La ciencia ya ha hecho los deberes, ahora son los gobiernos los que, si quieren, deben hacerlos”.