LIBRE O CONDENA

Lo que queremos, a cambio de lo que necesitamos

‘Un mundo feliz’, del escritor Aldous Huxley, nos lleva a una sociedad utópica, donde los deseos son cumplidos y los problemas no existen, a cambio, solo debemos doblegar nuestra libertad como individuos.

Lo que queremos, a cambio de lo que necesitamos
Lo que queremos, a cambio de lo que necesitamos

Roy Espinosa • roy.espinosa@prensa.com

¿Qué es la felicidad? Para algunos quizás sea la realización de sus metas personales o profesionales. Para otros, el encuentro con una persona que lo complemente. Y hay quienes dirán que es simplemente estar en paz con uno mismo.

En su libro Un mundo feliz (Brave New World), publicado en 1932, el escritor británico Aldous Huxley nos lleva a una sociedad futurista, donde a las personas no les son negados los placeres y cada uno cumple de forma obediente un objetivo fijo, destinado al crecimiento y el bien común.

Huxley nos dice que este orden solo se logra derrumbando tabúes como la promiscuidad, el uso de drogas, la religión y el deseo de igualdad. Donde la tecnología ha logrado doblegar a la genética y está cada vez más cerca de vencer a la propia muerte. Catalogando como grandes demonios desestabilizadores al pensamiento libre y el cuestionamiento, proveniente en gran parte de los libros y la cultura.

A medida que la historia avanza y vamos pensando que esta sociedad utópica podría ser la respuesta que necesitamos en momentos turbulentos, como los que pasamos hoy en día, también nos replanteamos que quizás la felicidad es solo un punto de vista personal.

Pero, ¿qué debe ofrecer esta sociedad llena de regocijo a cambio de una vida sin problemas? La completa sumisión. La tan anhelada dicha se convierte entonces en arma de acoplamiento. Donde un pueblo que todo lo tiene y no necesita de mayores esfuerzos para conseguirlo, comienza a dejar de pensar por sí mismo y es moldeado y dirigido, a libre disposición de sus gobernantes.

Aunque Huxley se enfoca principalmente en la realización del ser y libertad como individuos, es improbable no ir haciendo comparaciones de su futuro ficticio con nuestros días modernos.

Tal vez tratando de recordar algún gobierno que gaste los fondos del Estado en adoptar formas de paternalismo e invierta poco esfuerzo en la cultura y educación. Buscando, dirán ellos, el bienestar de todos los ciudadanos. O analizando sobre cuál fue el último medio de comunicación, enfocado en el crecimiento intelectual, y no solo en el entretenimiento vacío.

Para usted, ¿cómo sería un mundo feliz? Aquel donde no tuviera que esforzarse para alcanzar sus metas o uno donde es libre de escoger las tormentas a las que quiera aventurarse.

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