Está saliendo tanta basura durante las famosas transiciones, principalmente en los gobiernos o feudos locales: planillas fantasmas, cashback, autos desaparecidos, mobiliario y locales semidestruidos, bancos sobregirados, presupuestos agotados, información financiera y de control borradas, material de propaganda política y armas en oficinas públicas, archivos y software en blanco, deudas impagables, retenciones de seguridad social desviadas para otros menesteres, hasta túneles secretos y un montón de barbaridades que me duele Panamá.
Y si así están las alcaldías y corregimientos, ¿cómo estarán los ministerios, instituciones autónomas y otros entes donde hay deudas no reportadas, concesiones de tierras, actas, auxilios, subsidios e información oculta, ya que han sido sometidos a los famosos blindajes legales? Es posible que jamás sepamos el costo de esa fiesta, ya que muchas transiciones quedarán silenciadas bajo los paraguas de los famosos pactos de gobernabilidad.
Lo peligroso es que hay tanto desgreño, que los panameños nos estamos acostumbrando a este tipo de hallazgos y denuncias, conformándonos con creatividades en memes, rumores de pasillo, comentarios en las redes y quejas intrascendentes a corto plazo.
La mayoría de estos horrores, con nuestros recursos, han salido a la luz con la llegada de la sangre joven y con los cambios de mando en las mal llamadas transiciones. Recordemos que existen algunos feudos que repiten sus autoridades electas, por lo tanto, la fiesta sigue y no nos enteraremos jamás de las anomalías cometidas ni de si existe la misma basura bajo las alfombras.
Y aquí las preguntas son: ¿Dónde estaban las autoridades de control, Contraloría General de la República, auditores internos, Autoridad Nacional de Transparencia y Acceso a la Información, Procuradurías? ¿Qué revisión, previa o posterior, se realiza permanentemente en estas dependencias? ¿Solo se revisa ahora que los funcionarios entrantes exigen auditorías? ¿Qué medidas o leyes ejemplares procuraremos para que estos controles no sean sólo en cambios de gobierno o cuando entre una nueva autoridad? ¿Qué hicieron con la descentralización paralela?
Ahora hay cientos de solicitudes de auditorías, que son una materia básica para proceder con las respectivas denuncias y demandas legales. Con 701 corregimientos, 81 municipios y el resto de instituciones de gobierno, es literalmente imposible efectuar procesos serios y eficientes en tantas auditorías. Y peor, conociendo la agilidad y discreción de nuestra flamante Contraloría General de la República.
Si no aprendemos de lo sucedido, si no regulamos y exigimos los requisitos mínimos de registros contables, controles permanentes de los entes de auditoría y rendición de cuentas, si no reforzamos y empoderamos nuestra tropa de auditores y entes de supervisión, si no uniformamos el software y los procedimientos de registros financieros, dentro de cinco años no lloremos porque la historia se repetirá.
Somos un país de leyes, eso creemos, por lo que debemos esperar que todos estos hechos sean materia de las auditorías solicitadas y las consecuentes demandas que deslinden responsabilidades y nos aseguren la certeza del castigo. De lo contrario, la fiesta continuará y los contribuyentes seguiremos alarmados y pagando esa costosa parranda.
El autor es ciudadano.

