Randolph: una buena noticia para Colón y para la logística de Panamá

Randolph: una buena noticia para Colón y para la logística de Panamá
Estado de avenida Randolph, en la ciudad de Colón. Tomada de redes

Durante más de una década, distintos gremios vinculados al conglomerado logístico, marítimo, portuario y empresarial hemos planteado la necesidad de rehabilitar integralmente la Avenida Randolph y de hacerlo con una solución duradera, utilizando concreto en lugar de asfalto, considerando el intenso tránsito de transporte pesado que soporta esta vía.

Organizaciones como COEL, la Cámara Marítima de Panamá, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, la Cámara de Comercio de la Zona Libre de Colón, la Cámara de Comercio de Colón, el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), CASEM – Cámara de Sedes de Empresas Multinacionales, APEDE, APEX, APAC, ACOBIR, MAPA, ARPA y el CONEP, entre otros gremios y actores del sector productivo, hemos coincidido durante años en la importancia de atender esta infraestructura y fortalecer las vías que sostienen la actividad logística del país.

En marzo de este mismo año, la Cámara Marítima de Panamá volvió a hacer pública su preocupación por el deterioro de Randolph, advirtiendo sobre sus efectos en el movimiento de carga, los costos operativos, los tiempos de desplazamiento y la competitividad del sistema marítimo-logístico.

Por eso, la decisión adoptada ahora por el Consejo de Gabinete merece ser reconocida y celebrada.

El Gobierno Nacional ha autorizado la rehabilitación de la Avenida Randolph por B/.15,766,251.85, incluyendo ITBMS, con un plazo de ejecución de 365 días calendario y tres años adicionales de mantenimiento. Más importante aún, el Ministerio de Obras Públicas ha informado que la solución utilizará losas de concreto, atendiendo una necesidad que durante años ha sido señalada por quienes utilizan esta carretera.

Una arteria productiva de Colón

La importancia de Randolph va mucho más allá de sus kilómetros de extensión.

Según la información presentada por el Gobierno, estamos hablando de una vía con 115 años de historia por la que actualmente circulan más de 1,000 unidades de transporte de carga diariamente.

Además, tres de los principales puertos del país están ubicados en Colón y durante 2025 movilizaron aproximadamente 5.8 millones de TEU. A esto se suma una Zona Libre de Colón con un movimiento comercial anual superior a B/.25 mil millones, además de nuevas inversiones portuarias proyectadas en Isla Margarita y Telfers.

No toda esta actividad circula exclusivamente por Randolph, pero estos números permiten dimensionar la magnitud del ecosistema productivo, portuario y logístico al cual sirve esta infraestructura.

Y detrás de esos números hay algo todavía más importante: empleo.

El conglomerado marítimo-logístico genera 109,406 empleos directos y, al incorporar los empleos indirectos e inducidos asociados a toda su cadena de valor, supera los 300,000 puestos de trabajo.

Son trabajadores portuarios, transportistas, operadores logísticos, agentes de aduanas, personal marítimo, técnicos, mecánicos, proveedores, comercios y muchas otras actividades que dependen directa o indirectamente del funcionamiento eficiente de nuestra plataforma.

Por eso, cuando hablamos de Randolph no hablamos solamente de concreto, camiones y contenedores. Hablamos de productividad, de empleos y de miles de familias que dependen de que nuestra plataforma logística funcione eficientemente.

El verdadero costo es el costo de oportunidad

El Estudio de Impacto Económico de la Cámara Marítima de Panamá estima que el transporte de carga por carretera aporta aproximadamente US$829.9 millones al conglomerado marítimo-logístico.

Naturalmente, debemos exigir que toda inversión pública se ejecute con transparencia, eficiencia y al mejor costo posible. Pero cuando hablamos de infraestructura productiva, la discusión no puede limitarse solamente al monto de la obra.

La pregunta verdaderamente importante es:

¿Cuánto le cuesta a Colón y a Panamá no tener su infraestructura productiva funcionando eficientemente?

Cada hora que un camión permanece detenido representa combustible, horas hombre, menor rotación de equipos, mayores costos operativos y pérdida de productividad.

En logística, el tiempo también tiene valor económico.

Podemos invertir millones en terminales portuarias, nuevas grúas, patios y tecnología, pero si la carga sale eficientemente del puerto y encuentra inmediatamente un cuello de botella terrestre, parte de esa productividad se pierde.

El efecto de nuestra actividad tampoco termina en los puertos. La Visión Marítima País 2024-2029 estima un multiplicador de 1.37 para el conglomerado marítimo y logístico. Esto significa que por cada dólar de producción generado dentro del sector se producen aproximadamente 37 centavos adicionales de actividad económica en otras áreas del país.

Llevado a una escala más fácil de dimensionar, por cada US$100 millones de producción del conglomerado, aproximadamente US$37 millones adicionales se generan en otras áreas de la economía. Y por cada US$1,000 millones de producción, el efecto adicional equivale aproximadamente a US$370 millones.

Ese es el verdadero efecto multiplicador de la logística: cuando nuestra actividad crece y se vuelve más eficiente, el beneficio se transmite al transporte, comercio, servicios, proveedores y a muchas otras actividades de la economía panameña.

Randolph también mueve a Colón

Esta carretera no mueve solamente carga.

Randolph mueve a Colón.

La conexión Randolph–Cuatro Altos sirve diariamente a trabajadores, estudiantes, comerciantes, turistas y ciudadanos que necesitan desplazarse por esta importante zona de la provincia.

Cuando Randolph se congestiona, el problema deja de ser exclusivamente portuario. La congestión se transmite hacia Cuatro Altos y afecta la movilidad y calidad de vida de los colonenses.

Por eso esta inversión tiene una doble importancia: económica y social.

Una mejor Randolph significa mayor productividad para la plataforma logística, pero también menos tiempo perdido y una mejor movilidad para la población.

La propia Visión Marítima País 2024-2029 identifica la infraestructura y conectividad como uno de los seis pilares estratégicos para fortalecer la competitividad marítima de Panamá y plantea expresamente mejorar la conectividad terrestre para aumentar la eficiencia del transporte de carga.

Cuando el diálogo produce resultados

Después de tantos años solicitando una solución, corresponde también reconocer cuando el Estado escucha y actúa.

Agradecemos al presidente José Raúl Mulino, al Consejo de Gabinete, al Gabinete Logístico, a la Secretaría de Asuntos Económicos y Competitividad, al ministro José Ramón Icaza, al ministro de Obras Públicas José Luis Andrade, la autoridad Marítima de Panamá y a todas las instituciones involucradas por hacer posible este avance.

Agradecemos especialmente la apertura que ha tenido el Gabinete Logístico para incorporar al sector privado y a los gremios en las conversaciones sobre los desafíos de nuestra plataforma.

Ese diálogo público-privado es el camino correcto. Nuestra responsabilidad como sector privado no puede ser únicamente señalar problemas. Debemos llevar información, aportar nuestra experiencia, proponer soluciones y también reconocer las buenas decisiones cuando se toman.

Randolph es un paso, no el final

Randolph representa un avance importante, pero no debe ser el final. Por el contrario, debe convertirse en un ejemplo de lo que podemos lograr cuando identificamos nuestros cuellos de botella y entendemos la infraestructura logística como una inversión productiva.

Desde el sector privado incentivamos al Gobierno Nacional a seguir confiando e invirtiendo en este sector, a continuar interconectando nuestros principales activos logísticos y, sobre todo, a garantizar el mantenimiento permanente de las vías que les dan acceso.

También debemos comenzar desde ahora a pensar en la capacidad futura de Randolph, proteger su servidumbre, ordenar sus accesos y garantizar su mantenimiento. Los 5.8 millones de TEU movilizados por los principales puertos de Colón en 2025, junto con las inversiones futuras previstas para la provincia, nos obligan a planificar para crecer y no esperar al próximo cuello de botella.

Pero la infraestructura física es solamente una parte de la ecuación.

El próximo gran paso debe ser complementar estas inversiones con infraestructura digital.

La Visión Marítima País identifica precisamente la digitalización y tecnología como otro de los pilares fundamentales para aumentar nuestra competitividad.

La modernización de Aduanas, la digitalización de las garitas y la interoperabilidad de la información entre puertos, Zona Libre, transportistas, operadores logísticos y autoridades nos permitirán manejar más carga, hacerlo con mayor eficiencia y, muy importante, hacerlo también de manera más segura.

La trazabilidad digital nos permite conocer qué carga se mueve, cuándo se mueve, hacia dónde se dirige y quién interviene en el proceso. Menos procesos manuales significan menos tiempos muertos, mayor control y una cadena logística más predecible y segura.

La información debe llegar antes que el camión.

En el sector marítimo podemos verlo de una manera sencilla:

Una carretera de acceso eficiente es como tener un muelle adicional. Y una garita digital eficiente es como agregar otro muelle más.

Un puerto puede invertir millones de dólares en ampliar su capacidad, adquirir nuevas grúas y mejorar sus patios. Pero su verdadera productividad depende de qué tan rápido puede entrar y salir la carga de todo el sistema.

Si logramos que nuestros accesos terrestres sean más eficientes, que las garitas procesen más movimientos por hora y que la información viaje antes que la carga, estamos aumentando, en la práctica, la capacidad efectiva de nuestros puertos.

Porque Panamá no compite puerto contra puerto. Panamá compite sistema contra sistema.

Puerto, carretera, ferrocarril, Aduanas, garitas, tecnología, seguridad y servicios deben funcionar como un solo ecosistema.

Después de más de una década en que distintos gremios hemos insistido en la necesidad de atender esta vía, celebro que finalmente avancemos hacia una solución estructural.

Es una buena noticia para Colón y una buena noticia para Panamá.

Ahora incentivamos al Gobierno a continuar por este camino: interconectar mejor nuestros activos críticos, mantener permanentemente sus vías de acceso y acelerar la transformación digital de nuestra plataforma logística.

Si somos capaces de maximizar el rendimiento de cada uno de esos “muelles” los físicos, los terrestres y los digitales podremos movilizar más carga en menos tiempo, con mayor trazabilidad, seguridad y eficiencia.

Cuando invertimos en la avenida Randolph, estamos fortaleciendo la conectividad de Colón y la eficiencia de toda la cadena logística del país. Y al mejorar infraestructura, mantenimiento y digitalización, estamos elevando la competitividad real de Panamá hacia el futuro.

El autor es el presidente de la Cámara Marítima de Panamá


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