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ECONOMÍA

El salario mínimo y el PIB

El salario mínimo y el PIB
El salario mínimo y el PIB

El Decreto Ejecutivo N. 75, del 26 de diciembre de 2017 del Mitradel, considerando la realidad social y económica de Panamá, fija un ajuste al salario mínimo del 6.5% a trabajadores de la gran empresa y del 4.5% para la pequeña. El comunicado de la web de la Presidencia de la República dice que tomaron en cuenta el índice de precios al consumidor, el crecimiento de la economía a través del PIB y el precio de la canasta básica.

Las criticas a la decisión del Gobierno son que aumentará el desempleo, la inflación y afectará al crecimiento del PIB. ¿El aumento del salario mínimo solo hay que entenderlo en clave económica? Pienso que no por lo siguiente.

El PIB (producto interior bruto) es el indicador económico más usado, junto a la inflación y la tasa de desempleo. Sirve para fijar presupuestos, referir el déficit público, la presión fiscal, el gasto público y el consumo privado de las familias, mide la magnitud de la economía y la riqueza por habitante.

Aunque tradicionalmente el crecimiento económico se mide en función del PIB, los economistas decrecentistas no lo siguen, piensan que crecer por crecer no da bienestar al pueblo.

Jacques Attali, economista asesor de varios presidentes franceses en educación, propulsor de la economía positiva, aconsejaba reorientar las decisiones económicas de los gobiernos a largo plazo, buscando un crecimiento responsable, sostenible e inclusivo, respetuoso del medio ambiente y al servicio de la sociedad fomentando el altruismo (www.aliceaudouin.com, 2013).

Ese capitalismo inclusivo recomienda a los gobiernos herramientas de mercado y política fiscal para promover la igualdad: C.K. Prahalad y Stuart Hart señalan el potencial económico de los pobres en la base de la pirámide de los países (The Fortune at the bottom of the Pyramid, 5 agosto 2004). El exsecretario del Tesoro de EU, presidente emérito de Harvard University, Lawrence Summers, y el exparlamentario británico Ed Balls al respecto del crecimiento del PIB y bienestar pidieron a los gobiernos políticas públicas para la mayoría de la población en busca de la justicia social (Report of the Commission on Inclusive Prosperity, 15 enero 2015).

Tras años de política neoliberal otras propuestas animan esta discusión y critican el índice de crecimiento de un país medido solo por el PIB.

Hace décadas, el senador Robert Kennedy habló del engaño del PIB, que mide todo -polución, cigarrillos, anuncios violentos- menos lo que merece la pena -la fortaleza de las familias, la dedicación al país, etc. (discurso University of Kansas, 18 de marzo de 1968).

En 2009, los Nobel de Economía Joseph Stiglitz y Amartya Sen, en un informe al presidente Nicolas Sarkozy sobre insatisfacción de las estadísticas económicas y sociales, aconsejaron huir del fetichismo del PIB (comisión internacional para la medición del desempeño económico y el progreso social, GDP Fetishism, Project Syndicate, 7 de septiembre de 2009) que no mide el bienestar de una sociedad y sustituirlo por otras mediciones de bienestar social. Hay en esa medida una disparidad entre el ingreso promedio y el ingreso mediano; si unos pocos ricos, se vuelven más ricos, el ingreso promedio del país subirá, aunque los ingresos de la mayoría disminuyan. Las estadísticas del PIB per capita no reflejan a la mayoría de la población. Lo dijo el Nobel Paul Samuelson, el PIB mide lo que se produce y consume, no el bienestar de la población. Ahora Naciones Unidas mide el índice de desarrollo humano (suma PIB por habitante, esperanza de vida y nivel educativo).

Stiglitz y Amartya midieron el bienestar por la renta real, el consumo familiar, la canasta básica, más que el crecimiento económico o la producción, e incluyen la variación del patrimonio (recursos naturales, capital humano). Valoran no solo la renta media, sino cómo se reparte, porque una subida de rentas que solo beneficie a clases altas no aumenta el bienestar general. Proponían incluir el trabajo doméstico y servicios no remunerados

No hay índice perfecto para medir el crecimiento económico de un país, pero solo el crecimiento del PIB no basta. Los gobiernos debemos impulsar políticas sociales, pues la mala distribución de la riqueza se incrementó en Panamá (reporte distribución ingresos de los hogares MEF 2016). Con esta visión hay que leer el decreto ejecutivo y el comunicado de la Presidencia: la realidad social y económica del país.

El autor es secretario de Competitividad - Presidencia de la República


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