VACUNACIóN

El sarampión

Estamos en medio de una crisis mundial por el aumento de casos de sarampión. En los primero tres

meses de 2019,170 países han informado 112 mil 163 casos de esta enfermedad a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Durante el primer trimestre del año pasado se habían contabilizado 28 mil 124 casos de sarampión en 163 países, esto representa un aumento de casi 300% de casos a escala mundial, afirmó la OMS en un comunicado hace pocos días.

El sarampión es mucho más que una erupción viral. Es una enfermedad extremadamente contagiosa (9 de cada 10 personas expuestas al virus que no tienen anticuerpos protectores se infectarán); puede causar complicaciones, como inflamación de los pulmones (neumonía) o del cerebro (encefalitis) provocando convulsiones, sordera o retraso mental severo. Esta enfermedad es responsable de más de 100 mil muertes cada año a nivel mundial.

La enfermedad resurgió en los últimos años tanto en países ricos como pobres. En los primeros el motivo es el crecimiento de la desconfianza en las vacunas, mientras que en los segundos la razón es la falta de recursos para acceder a la vacunación.

En Panamá no hay casos autóctonos de sarampión desde 1996, gracias a que se mantiene una adecuada cobertura, pero cada vez más padres no vacunan a sus hijos, dejándolos vulnerables a contraer esta enfermedad.

Las vacunas son seguras y los programas de vacunación sistemática permitieron disminuir la mortalidad y secuelas producidas por muchas enfermedades inmunoprevenibles que hasta hace menos de 100 años eran un flagelo para la sociedad. Debido a la vacunación, Latinoamérica fue la primera en el mundo en eliminar la viruela, la poliomielitis, el sarampión, la rubéola y el síndrome de rubéola congénita.

La vacunación en Panamá está regulada por la Ley 48 del 5 de diciembre de 2007, que establece que todos los niños tienen derecho a estar protegidos contra enfermedades prevenibles por vacunas y sus padres o cuidadores tienen la obligación de cumplir con las indicaciones del Ministerio de Salud en todo lo relativo a la vacunación de estos. Adicionalmente, la expedición del certificado de buena salud debe incluir la verificación del estado de vacunación para la edad; incluso todas las instalaciones educativas deben solicitar al momento de la matrícula anual del estudiante la tarjeta de vacunación para verificarla.

Respecto a la vacunación infantil, al igual que como ocurre en otras situaciones de la vida cotidiana, cada uno es responsable de cumplir con sus obligaciones, como padre, médico o educador, pero el impacto colectivo de dejar de hacerlo puede ser devastador para un niño, su familia y la comunidad. ¡No permitamos que el sarampión regrese a Panamá!

La autora es pediatra

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