Cuando hablamos de seguridad y salud ocupacional, especialmente en el sector de la construcción, no debemos limitarnos a buscar responsables o culpables cuando sucede un accidente. Toda organización, sin importar su tamaño, debe tener como objetivo la preservación de la vida de sus integrantes, impulsando políticas de prevención en su interior.
La seguridad empieza cuando todos sus integrantes, ya sean trabajadores, visitantes, profesionales o directivos, entre otros, toman conciencia de los métodos establecidos para identificar peligros y los riesgos que pueden generarse a partir de ellos. La responsabilidad debe ser compartida y el mensaje de prevención debe estar presente de manera constante.
En Panamá, si hablamos de jerarquía e importancia jurídica, debemos partir de la Constitución Política. En su artículo 110 se establecen las responsabilidades del Estado en materia de salud y, específicamente, el numeral 6 dispone:
“Regular y vigilar el cumplimiento de las condiciones de salud y la seguridad que deban reunir los lugares de trabajo, estableciendo una política nacional de medicina e higiene industrial y laboral.”
A partir de allí, el Código de Trabajo de la República de Panamá, particularmente en sus artículos 282, 283 y 284, establece obligaciones fundamentales del empleador orientadas a proteger la vida y la salud de los trabajadores y a prevenir, reducir y eliminar los riesgos profesionales.
En la industria de la construcción, estas disposiciones se desarrollan mediante el Decreto Ejecutivo n.º 2 de 15 de febrero de 2008, que establece requisitos específicos de seguridad, salud e higiene durante la planificación y ejecución de las obras.
La Caja de Seguro Social también tiene un papel importante en esta materia, desde la prevención y la atención hasta la protección del trabajador después de un accidente, incluidas las incapacidades temporales o permanentes.
No podemos dejar de mencionar a otras instituciones que aportan elementos importantes, como la Cámara Panameña de la Construcción (Capac), la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) y el Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá. Cada una, desde su ámbito, aporta lineamientos para la realización segura de actividades peligrosas y de alto riesgo.
Panamá tiene, por tanto, una base importante. Sin embargo, también existe una realidad: muchas veces la información se encuentra distribuida entre diferentes normas, instituciones y reglamentos.
Por eso resulta interesante observar experiencias de otros países. México, por ejemplo, cuenta con la Norma Oficial Mexicana NOM-031-STPS-2011, denominada “Construcción: Condiciones de seguridad y salud en el trabajo”, que establece requisitos de prevención aplicables a las obras de construcción. Este tipo de estructura facilita la consulta y permite que los involucrados en el sector comprendan mejor los lineamientos que deben seguir.
En Panamá también existen antecedentes importantes. Los días 5 y 6 de marzo de 2020 se realizó un foro de seguridad y salud ocupacional en el que se abordaron mecanismos para fortalecer la coordinación entre las diferentes instituciones relacionadas con esta materia.
Entre los planteamientos se destacó el desarrollo de un sistema de información interinstitucional que permitiera apoyar la elaboración de normas técnicas, fortalecer los sistemas de inspección y disponer de estadísticas en materia de salud ocupacional. También se impulsó el funcionamiento de un comité orientado a promover la coordinación entre las instituciones del Estado y mejorar las condiciones y los ambientes de trabajo.
Este esfuerzo puede ir más allá. Panamá puede avanzar hacia un sistema en el que las normas sean más fáciles de consultar, exista un lenguaje común y cualquier trabajador, profesional, empresario o ciudadano pueda conocer con claridad los lineamientos que debe seguir.
La tecnología también puede ayudar. La información sobre seguridad y salud ocupacional debe estar disponible de forma sencilla, organizada y accesible para todos.
¿Por qué no avanzar, además, hacia la adopción gradual de principios establecidos en la norma ISO 45001, especialmente en temas como liderazgo, participación, organización y el ciclo PHVA: planificar, hacer, verificar y actuar?
La seguridad no debe comenzar después de un accidente. Debe empezar mucho antes, desde la planificación, la educación y la conciencia de cada persona que participa en un proyecto.
Panamá ya cuenta con normas, instituciones y experiencia. El siguiente paso debe ser lograr una mayor integración entre todos estos elementos, para que la seguridad y la salud ocupacional no sean vistas únicamente como una obligación legal, sino como una verdadera cultura de prevención.
Al final, detrás de cada norma, reglamento o procedimiento existe algo mucho más importante: una vida que debe regresar segura a casa.
La autora es arquitecta y profesora de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Panamá.


