A partir del 7 de septiembre, la empresa dueña del 60% de las subastas ganaderas en las diferentes provincias ha establecido precios del ganado vivo (en pie), basado en criterios no usuales antes: cebuinos de carne y cruzados lecheros.
A estos últimos los cotizan 20% por debajo del precio que tenían antes del 16 de agosto (el novillo de mil libras a $.72 / libra, y rinde 360 libras de carne pagadas por el consumidor a más de $3.50 libra), cuando la reunión del presidente Varela y los ministros del MIDA, MICI y Minsa y todos los actores para validar los acuerdos a que llegaron los integrantes de la cadena agroalimentaria de la carne bovina se celebró el día anterior (15 de agosto), supuestamente estaba el representante de esta empresa, reunión motivada por las protestas y cierre de calles del 8 de agosto en todo el país.
Esta acción de “control de precios” afecta más al pequeño ganadero de doble propósito ( leche y carne) al vender su ternero a los cebadores.
A la hora de buscar culpables serán señalados los dirigentes de Aprogada de Panamá este y Darién, Ganaderos al Rescate de la región de Azuero, además de Anagan, que organizaron estas acciones contra las importaciones e intermediarios.
Los productores no salen del asombro. Igual deben estar los bancos estatales y privados que han dado financiamiento con base en un sistema de comercialización muy diferente a este.
La ganadería transforma pastos y forrajes en carne y leche. Ahora sometida a intereses mercantilistas, que castigan con precios altos al consumidor. Única solución a mi entender: aprovechar la cuota de 60 mil toneladas anuales de carne al mercado de Estados Unidos vigente desde 2011 en el TPC; tarea urgente que el gobierno actual puede resolver.
El autor es médico veterinario y exministro del MIDA
