BACHE. Este lunes se reanudan las sustentaciones en la Comisión de Presupuesto de la Asamblea, con la presentación del ministro de Obras Públicas, José Luis Andrade. Ojalá que no se le haya olvidado incluir la partida para tapar los huecos de las calles.
FACTURA. Por cierto, al MEF le tocaba sustentar el pasado jueves, pero la presentación fue pospuesta. ¿Será algún tipo de vendetta? Porque Shirley está esperando un traslado de $68 millones que fueron solicitados para completar el presupuesto hasta diciembre de 2026 y todavía no ha recibido respuesta. Si ya tenían fondos asignados hasta el 31 de diciembre, ¿por qué ahora, en septiembre, le faltan $68 millones? ¿Y todo se resuelve tan fácilmente con una partida adicional? ¿Nadie les exige una explicación? Si es que acaso alguien se llevó esa plata, que lo busquen y exijan que la devuelva.
PROFETA. El pasado mes, en el pleno legislativo, el diputado Ernesto Cedeño comentó que todavía no había decidido si buscaría la reelección, pero que lo que sí sabía es que no lo iba a hacer con Moca. Tal vez entonces ya sabía lo que ocurría entre los Ricardo Albertos y esa sea la razón.
DISPARATE. Por cierto, la diputada Grace Hernández ha comparado el acercamiento entre Lombana y Martinelli con las conversaciones que ella tiene con Camacho por temas legislativos. Eso está muy lejos de ser similar. Para empezar, el nombre de Camacho no ha sido leído en ningún auto de llamamiento a juicio, mucho menos en el de una sentencia condenatoria por blanqueo de capitales. La comparación pone en duda la capacidad de discernimiento de la diputada.
DEFENSA. Cuando uno observa quiénes son los defensores de Lombana, queda claro que la vara está bien bajita. Por ejemplo, Raúl Pineda sostiene que Lombana no ha renunciado a sus “principios” solo por haber “dialogado” con Martinelli, y Camacho sostiene que lo “anormal” sería que no conversaran. Cómo son las cosas: quién sabe si Lombana hubiera ganado en 2024, probablemente Martinelli ya estuviera de vuelta.
PLATAL. Lucho Duke no pudo disimular su asombro cuando, en las vistas presupuestarias, se enteró de que el embajador de Panamá en Estados Unidos recibe un viático de $42,000. Digno de un emirato.

