FAUNA. Las lágrimas de Benicio son como las de los cocodrilos: lloran no por dolor o remordimiento al engullir a sus presas, sino porque el placer de masticar estimula sus glándulas lagrimales. Ayer, cuando la administradora de la Autoridad de Descentralización, Roxana Méndez, acudió a sustentar su presupuesto, Benicio armó su pataleta y, con tono de perdonavidas, le advirtió que no tenía autorización para denunciar a ningún representante si no contaba con una auditoría previa de la Contraloría. Esos lamentos seguramente son por el uso de al menos $320 millones transferidos a gobiernos locales controlados por el PRD y aliados, sin control ni fiscalización, en el gobierno pasado.
“R”. Por cierto, Benicio sostiene que el pueblo bocatoreño “no es tonto y sabe elegir”, pero en 2024 casi pierde la elección. Al final, retuvo la curul porque la junta de escrutinio se la adjudicó por residuo. El resultado de esa fórmula habla por sí solo.
SUPLANTACIÓN. Mientras Roxana Méndez sustentaba su presupuesto para 2027, la Comisión de Presupuesto se quedó sin su dirigencia: ni el presidente, ni el vicepresidente ni el secretario estaban presentes en la sesión. Quien asumió esa tarea fue Tito Afú. Y no es la primera vez que lo hace. A Afú habrá que recetarle un ansiolítico, porque cuando los demás diputados le advirtieron que había que declarar un receso hasta que regresara algún miembro de la junta directiva, protagonizó uno de sus berrinches. ¿Dónde está la institucionalidad en la Asamblea? Si alguien la ha visto, que avise.
NY. Mañana, el presidente Mulino participa en el acto protocolar para inaugurar “Little Panama Way”, un tramo de ocho cuadras en Franklin Avenue, en Brooklyn. Luego, con los presidentes de Argentina, Bolivia y Paraguay, acudirá a una reunión convocada por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Mulino, que se fue desde el sábado pasado, finalmente regresa el viernes a Panamá. Por lo menos en este viaje, mal que bien, trabajó.
