GIRO. Desde hace casi 50 años, el PRD ha pregonado algo que —asombrosamente— es cierto: que es un partido que no tiene dueño. Eso se debe a que, en virtud de sus estatutos, el poder no puede estar concentrado en una sola persona. De hecho, es el único partido del país en el que el presidente no es el representante legal. Ahora Benicio quiere cambiar eso e impulsó una modificación al Código Electoral para que el presidente de cada partido sea quien obligatoriamente ostente su representación legal. Si el PRD ha hecho las cosas que ha hecho sin tener dueño y si Benicio ha cometido los actos que ha cometido sin ser el dueño del partido, imaginen ustedes lo que pasaría si eso llega a cambiar…

BOFETADA. Por supuesto que en un partido con más de medio millón de adherentes (el PRD tiene 545,317, para ser exactos), no todos están felices. Cualquiera habría pensado que entre los enfadados estaría Balbina Herrera, puesto que ella es la actual secretaria general del PRD y, por tanto, su —todavía— representante legal. Pero Balbina está casi de salida, ya que el CEN será renovado a principios de 2027. El dardo le cae entonces al doctor Crispiano Adames, quien hace un tiempo exteriorizó su intención de ocupar la secretaría general del PRD. A ver si se le ocurre alguna receta para prevenir el mal que acecha al PRD, cuando el proyecto de reformas llegue al pleno legislativo.

‘POPI-SEÑAL’. Popi Varela ha manifestado su desacuerdo con muchas modificaciones al Código Electoral. Pero resulta que, cuando el proyecto fue aprobado en primer debate en la Comisión de Gobierno, la panameñista Ariana Coba apoyó todos esos disparates. ¿Entonces? ¿Será que recapacitaron? Todavía están a tiempo de presentar un informe de minoría y expresar su repudio en segundo debate.

SARAO. Parece que el presidente sigue en modo avión, porque ayer estuvo en el Festival de la Mejorana, en Guararé. El after party fue en la casa de Ventura Vega, amenizado por Colaquito Cortés. Después de todo, ¿ya hay agua potable en Azuero? Si no, debería darles vergüenza aparecerse por allá.