EN TIERRA. Los pasajeros del avión presidencial se bajaron con paso firme en San Francisco y, acto seguido, el Legacy se dirigió a Dallas, donde permanece desde el pasado jueves. Si de todas maneras tenían que continuar el viaje a Singapur en una aerolínea comercial, ¿para qué se llevaron el avión presidencial? No sería mala idea que le colocaran las rayas amarillas con el lema “para uso oficial”.

INDIFERENCIA. El pasado viernes, la población no tenía idea de dónde estaba su presidente y nadie parecía escandalizado por la situación. Ojalá esto no sea un indicador de lo imprescindible que es. Y eso que no tiene vice.

ESA CABELLERA. Parece que la primera sílaba del nombre es lo único que tienen en común Mayer y Mayín. Después de meses escuchando recriminaciones por parte de la gobernadora, el alcalde respondió exponiendo lo que supuestamente originó el conflicto entre ambos: que Mayer no siguió instrucciones para reintegrar a un hermano de Mayín que fue destituido de la Alcaldía de Panamá, “por botella”. El tráfico de influencias, ¿todavía es un delito? ¿Qué pasa cuando, además, es promovido por la representante del presidente de la República en la principal provincia del país?

DESCARO. El diputado Raúl Pineda ha enviado abogados para que representen a un grupo de funcionarios de la Alcaldía de San Miguelito que reclama el supuesto pago de la prima de antigüedad. Ganas de fastidiar a Irma. ¿Por qué no le puso abogado al que se llevó la plata y dejó a la Alcaldía sin fondos?

POPI SPECIAL. Popi Varela tiró la toalla y anunció que en tres años se despide de la Asamblea: no buscará la reelección, ya que se siente desgastado e incomprendido. Tardó más de tres décadas en reconocerlo. Ahora prefiere centrarse en ayudar al Panameñista a cerrar una alianza fuerte para 2029. Buena suerte con eso.