DESVÍO. Ya no son rumores: es Ronald De Gracia, un diputado miembro de la bancada del partido de gobierno, quien está señalando que hay una “desviación política” en el reparto de la ayuda humanitaria en Azuero. ¿A qué autoridad le corresponde investigar esto? Pareciera que cada vez que hay un funcionario involucrado, la ley se perdió en el monte.

DESACATO. Desde Colombia, Martinelli dice que muy pocas empresas, bancos y clubes cívicos han hecho donaciones para los damnificados. ¿Por qué no manda los $19.2 millones de la multa de New Business? Imaginen a cuánta gente necesitada ayudaría esa plata.

RETO. El alcalde de Macaracas, Ángel Batista, está exigiendo al presidente Mulino que rectifique o que muestre las pruebas de que ha entregado ayuda únicamente a sus copartidarios. Batista sostiene que ni siquiera ha recibido donaciones del Gobierno. Y este no es un “enfermo de las redes sociales”; es un alcalde hablando en nombre de su distrito.

RECONOCIMIENTO. Por cierto, el presidente agradeció ayer a los medios de comunicación e influencers que informan sobre el siniestro. En el lenguaje del Ejecutivo, eso es lo más cercano a una disculpa por los epítetos lanzados el pasado fin de semana.

CHEQUEO. En la Asamblea van a inspeccionar las oficinas de cada diputado. Imaginen cuánto tardarán en las VIP. Si encuentran algún daño, ¿de qué bolsillo saldrá el dinero para repararlo? ¿Del bolsillo de quien disfruta esas estancias de forma exclusiva o del de los ciudadanos?

ALOHA. El representante de Bella Vista, César Kiamco, compartió fotos de su participación en el Campeonato Mundial Ironman de Kona, Hawái, que se celebró el pasado sábado, un día después del terremoto. “¡No me quitan lo baila’o!”, escribió en Instagram. Poco sentido de la oportunidad.

EFEMÉRIDE. Este martes es el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, proclamado por Naciones Unidas en 1989. Ojalá que lo tomen en serio.