PLACA. Es increíble que, mientras cuatro provincias del país se debaten en una de las mayores desgracias de su historia, el Ejecutivo montara un show para inaugurar un centro oncológico en Bugaba que no está listo para prestar sus servicios. Era más importante repetir la historia de que el nosocomio lleva el nombre del padre del presidente —al que tuvieron que ponerle el segundo apellido para diferenciarlo— por iniciativa propia de los representantes de corregimiento. Porque sí: en este gobierno, los concejales andan con paso tan firme que ahora son los que imponen al Gobierno central el nombre de las instalaciones que construye el Minsa. Imagínense el nombre de cuál familiar le pondrán al hospital de mascotas.

RUEDAS. En medio de la desgracia, Jamis Acosta anda presumiendo de un camión al que le han colocado su imagen con la frase “Panamá, estamos contigo -Jamis Acosta, circuito 4.1″. Algunos políticos sencillamente no pueden evitar hacer politiquería con la desgracia de los demás. Está en su ADN y es más fuerte que su propia voluntad.

DESENTENDIDOS. En la Comisión de Presupuesto, Eduardo Vásquez propuso que cada uno de sus miembros donara un mes de su salario. La mayoría no le hizo caso. En campaña, se la pasan prometiendo de todo a los electores. Pero, cuando tienen una oportunidad genuina de entregar algo suyo, miran para otro lado.

DESFILES. El presidente Mulino anunció que no habrá dianas en la madrugada del 3 de noviembre en el Palacio de las Garzas. Muy bien. Mañana, en el Consejo de Gabinete, se debe adoptar una decisión respecto a los desfiles patrios. Que pongan a marchar a los ministros y jefes de entidades, a ver si el público les aplaude.

A LA CALLE. El diputado Jorge Herrera repartió 5,000 libras de pescado fresco de la playa El Salado a los damnificados de Coclé y Herrera. Popi Varela, en tanto, ayer sirvió empanadas y Tuto Palacios se unió a Janine Prado en Santiago para llevarle la donación de unos importantes supermercados chiricanos. Hay políticos que sí reparten más que promesas.