COMPLICIDAD. ¡Vaya, vaya! Cuando el contralor quiere hacer ruido, lo hace a los cuatro vientos, pero cuando quiere que las cosas se queden enterradas, sella su boca. Si la Contraloría refrendó el mes pasado la demolición del monumento chino en el mirador del Canal, quiere decir que estaban toditos muy bien enterados de lo que pasaría. Pero nadie se quejó ni evitó el desastre. Fue una conspiración de silencio en el gobierno para hacer desaparecer el monumento y luego salir —como lo expresó la Cancillería, versión que después fue desmentida por la propia Presidencia— con que lo repondrán, pero —eso sí— en otro sitio. ¡Qué plan tan mediocre! Ni el coyote hizo planes tan ridículos con el correcaminos.
INCAPACIDAD. Parece que la basura sirve para algo más que ensuciar calles en San Miguelito. También desnuda incapacidades. Resulta que ahora intervendrá la Autoridad de Aseo —por orden del presidente Mulino— en este asunto, pero quien estará a cargo es el secretario de Metas, José Ramón Icaza, que coordinará las acciones para despejar solares, calles, veredas y barrios de la basura. Si la alcaldesa no puede con la múcura ni el administrador de la Autoridad de Aseo, entonces que se encargue el secretario de Metas. Y si tampoco sirve, el ministro de la Presidencia, y si tampoco da la talla, ¿la basura llegará al despacho del presidente? Bueno, no será la primera vez ni la última.
UN GUIÑO. Por cierto, el presidente Mulino no deja de sorprender con este asunto de la basura en San Miguelito. En su comentario en la red X sobre la intervención de la Autoridad de Aseo, le tiró la toalla a su copartidario Luis Eduardo Camacho, de quien dijo: “Quiero destacar la gestión del diputado @camachocastro, preocupado por llevar soluciones a su distrito”. Solo faltó nombrarlo temporalmente al frente de la Autoridad de Aseo para ver si soluciona el problema… y, de paso, obtener simpatías y votos. ¿O habría dicho lo mismo si fueran diputados de Vamos?
LUNA DE HIEL. El ladrón refugiado en Colombia grabó un mensaje dirigido —según él— al pueblo panameño, deseándole feliz Año Nuevo y, “sobre todo, con buco de chen chen para todos…”. Las respuestas no se hicieron esperar. En su mayoría, le reclamaron el dichoso chen chen, del que no ven ni las monedas que acuñó. Ojalá lea los más de 500 comentarios que le dejaron, incluido este: “Maldito, nuevamente te cargaste en el país… aquí lo que hay es más pobreza y más corrupción”… o “¿y el chen chen pa’ cuándo?” o “nos dejaste un monigote de presi…”. ¿Qué pasó, mi carnal? ¿Se agrió la luna de miel?

