TAL CUAL

RESPONSABLE I. El presidente Juan Carlos Varela no puede culpar a la Comisión de Estado por la Justicia por su error de nombrar a Ángela Russo y a Cecilio Cedalise en la Corte. La decisión fue suya y de su gabinete. Le sugirieron 10 y él escogió. De inmediato, sus favoritos corrieron a reelegir a Ayú Prado en la presidencia de la Corte.

RESPONSABLE II. Ahora nos dice Varela que para diciembre –cuando le toque nombrar dos nuevos magistrados– designará los que él considere sin recomendaciones. Cuidado y se vuelve a ponchar.

TÍO SAM. Mientras nuestros jueces y magistrados toman decisiones para sacarle las castañas del fuego a los poderosos de Panamá, en Estados Unidos un juez dice que hay evidencias suficientes para condenar a Ricardo Martinelli por un caso (pinchazos). Imaginen si hubiera tenido acceso al resto de los expedientes. Duele admitir que Martinelli tiene razón en un punto: allá la justicia sí funciona.

CORAZA. Hay que reconocer que Kenia Porcell y sus fiscales, con todo y los desaciertos y tropiezos, dejan el pellejo en esta lucha antimafias, justa y necesaria. Hagamos propias las palabras de Lee Kuan Yew: “Si quieres derrotar la corrupción, debes estar listo para enviar a la cárcel a tus amigos y familiares”.

PREPOTENCIA. Porcell admitió ayer que uno de los indagados tuvo la osadía de decirle a un fiscal que estaba hablando con el próximo presidente del país. Varias figuras que sueñan con el Palacio de las Garzas han circulado por los pasillos del Ministerio Público: Frank De Lima, Guillermo Ferrufino, José Domingo Arias, Alma Cortés, José Raúl Mulino, Porfirio Bolita Ellis. Pero solo uno de ellos se cree el siete machos.

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