Tal Cual

EL DON. Hay que felicitar a la mayoría de los magistrados de la Corte. En un solo fallo pusieron de rodillas a la justicia, perdieron su microscópica credibilidad y su maltrecha legitimidad y nos confirmaron lo que ya sabíamos: sus decisiones tienen precio y amo. Ni una constituyente arreglará esto, porque el problema no es la sábana, es la fiebre, y esta la produce la infección que tenemos en la Corte Pandillera de Justicia.

SIN CONCIENCIA. Como lo dijo el abogado Nicomedes Castillo: en Panamá todo tiene un precio. El expresidente ofreció dinero a cambio de un acuerdo extrajudicial con las víctimas de los pinchazos, pero les advirtió que si no había trato, “apuntaría” a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Nadie puede negar que el fallo de la Corte y lo dicho por Martinelli son coincidencias inusualmente casuales.

LA JUSTICIA SOY YO. Si los integrantes de la Corte que dejaron en la impunidad el caso Cemis entraron a la historia, los integrantes de la presente le han dado un puntapié a todos esos y han pasado a ganarse el lugar de ellos. Los de hoy, ciertamente, no solo entraron a la historia; ¡la están escribiendo!

SOSPECHOSO. Y, especialmente, ayer lo hacía Cecilio Cedalise, quien en el pleno por poco se rasga la toga para convencer a sus colegas de que había que anular las decisiones de Jerónimo Mejía. ¿Desde cuándo este juez nombrado en la Sala de lo Contencioso Administrativo se convirtió en penalista? Como dice Edwin Cabrera: piensa mal y acertarás.

CHOQUE, VUELCO Y FUGA. Por cierto que, siendo el fallo más importante de los últimos años, a la Corte Suprema se le ocurrió que la mejor manera de informarle al país sobre sus jugarretas legales era un mensaje en Twitter. Nada de conferencias de prensa para dar la cara, o un comunicado de prensa para explicar. Nada de nada. Firmaron y por ahí mismo se produjo la estampida.

CENTAVO A CENTAVO. En la licitación para la construcción del nuevo centro regional universitario de San Miguelito se han presentado 16 empresas en la reunión de homologación. La cosa no debe estar muy bien para una de ellas, porque estas obras de poco presupuesto –$66.3 millones– se las dejaba a las locales. Pero ya no hay licitación pequeña para Odebrecht. Hasta en esta se metió. Clase de desesperación.

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