Tal Cual

BRAGUETAZO. Aquí casi perdemos el equilibrio cuando leímos la solicitud de empleo que Franz Wever envió a los diputados, a quienes prometió no “decepcionar” si lo designan magistrado del Tribunal de Cuentas. Suerte que les pidió el voto por escrito y no en persona, porque podría haberlo hecho con una de sus poses preferidas, con las manos en la entrepierna o deslizando la bragueta. Parece que como jefe de campaña se ha erigido su copartidario Benicio Robinson. A quienes no se sientan muy motivados a darle el voto, ojalá la represalia no sea a punta de batazos.

MANDATO. El pasado lunes, mientras se discutía en segundo debate el proyecto 591 que penaliza la defraudación fiscal, el diputado Rubén De León anunció que acababa de recibir una nota de la ministra de Economía y Finanzas, Eyda Varela de Chinchilla, en la que les informaba a los honorables que la propuesta no se podía modificar más. Si lo que dice De León es verdad, hay que reconocer que el Ejecutivo se ha vuelto más honesto en sus pretensiones, porque para intervenir en otro órgano del Estado ahora lo hace hasta por escrito.

FUERO. Ricardo Martinelli presentó una denuncia por violación a su fuero electoral, contra el ministro y la viceministra de Gobierno; el director y la subdirectora del Sistema Penitenciario, y el director de El Renacer. Al expresidente parece importarle bastante poco que si ya fue despojado del fuero electoral en un proceso, no hay que solicitar su levantamiento al Tribunal Electoral (TE) cada vez que adquiera un nuevo fuero. En el caso de los pinchazos, se le retiró el fuero el 15 de octubre de 2015, a solicitud de la Corte. Como entonces estaba en Miami, capaz ni se enteró. Ahora que es tan aficionado a la lectura, un repaso al artículo 268 del Código Electoral no estaría de más.

BLA, BLA, BLA. Marco Ameglio, el exdiputado que se queja del TE por las firmas que le ha rechazado, dice que desde hace un mes está de primero en el número de firmas. Pero parece olvidar que si bien es el que más rúbricas ha presentado (343 mil), las que sirven son las avaladas por el TE. Y convenientemente olvida que lo de su candidatura fue casi una improvisación, por lo que muy probablemente entre sus firmantes el TE encontró a muchos que ya habían firmado a favor de otros precandidatos. Y la firma que cuenta es solo la primera.

SEGUNDO LUGAR. Para consuelo de Ameglio, en términos porcentuales, el precandiato con más rechazo de firmas no es él, sino Paco Carreira, que ha sufrido la pérdida del 72% de ellas, seguido de Ameglio, con el 67% de sus 343 mil firmas. Pero no se preocupe, señor Ameglio, el 5 de mayo se aclarará todo.

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