Tal Cual

MALA NOTA. El Ifarhu explicó cuál es la situación de la beca que la directora regional de la entidad en Panamá norte, Gloriela Peña, autorizó a favor de su propio hijo, pese a que el retoño no tiene el índice académico requerido. Según el Ifarhu, a la funcionaria se le advirtió que los pagos debían ser suspendidos y que le tocaba devolver el dinero recibido hasta entonces. Se desconoce si por esta gracia se aplicó alguna sanción administrativa o la destitución del cargo. Un repaso al significado de la palabra peculado no estaría de más.

HAMPA. José Batista, a quien el presidente electo Nito Cortizo designó como viceministro de Vivienda, fue asaltado mientras hacía sus ejercicios matutinos por El Dorado. Está convaleciente, producto de los golpes propinados por estos malandrines, que huyeron en un taxi. Seguro ese incidente quedó fuera de las estadísticas de maravilla del Ministerio de Seguridad.

PAN Y VINO. Dice el abogado Carlos Carrillo que el magistrado Harry Díaz no puede comparecer en el juicio a Ricardo Martinelli, porque él no sería un “testigo objetivo”. Pero sucede que la defensa, en su lista de llamados a rendir testimonio, anotó al ex fiscal auxiliar Marcelino Aguilar, quien inició la investigación del caso de los pinchazos hace casi cinco años. ¿Por qué sí es bueno que este exfiscal acuda a declarar y el otro no? ¿Es que acaso uno es más “objetivo” que el otro?

ROEDOR. Por cierto, Carrillo también citará como testigo a Rodrigo Sarasqueta. ¿Otro “trabajo sucio”?

CONVERSIÓN. Nito Cortizo apareció ayer sorpresivamente por República Dominicana. Esta escapada a la isla caribeña era lo que le faltaba para terminar de parecerse a Martín Torrijos.

¡VAYA TÍO! El abogado Mauricio Cort parece que se quedó cortito en sus delaciones locales. Ya lo investigan –otra vez en Panamá– y ya empezó a hacerlo también la justicia española, sin contar a la andorrana. Y todo vinculado a FCC, empresa socia de Odebrecht. Dime con quién andas...

A LA DISTANCIA. Marta de Martinelli obtuvo un poder legal para retirar las credenciales de sus retoños como suplentes en el Parlacen. Solo falta que, también por poder, los represente en la que alguna vez su esposo denominó “la cueva de ladrones”.

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