Tal Cual

LÁGRIMAS DE COCODRILO. Ayer, en la Comisión de Credenciales de la Asamblea Nacional, el diputado Raúl Pineda confesó haber estado llorando con otra colega suya porque en la administración del presidente Martinelli, el entonces ministro José Raúl Mulino se apareció en la Asamblea con un proyecto de ley que ampliaba las penas para ciertos delitos. Dice Pineda que lloraba porque endurecer las penas no era la solución a esos delitos. Qué raro que su colega Chello Gálvez no lo haya mandado a llorar al cementerio.

CON LOS CABLES CRUZADOS. Por cierto, también ayer en la Comisión de Credenciales –con algunas excepciones– los diputados se deshicieron en halagos, cumplidos y reverencias a favor de varios designados por el Ejecutivo en cargos de liderazgo en entidades estatales. Después de escuchar tanta lisonja, uno no puede menos que preguntarse cómo es que el país pudo vivir sin ellos todos estos años. En conclusión, los diputados siguen sin entender que su rol dista mucho de ensalzar y bendecir.

JOHNNY ENGLISH. La defensa de Martinelli presentó ayer un testigo que trabajó en el Consejo de Seguridad Nacional, bajo las órdenes del prófugo Ronny Rodríguez. El testigo ya es famoso porque un día dice una cosa y al siguiente lo contrario. Nos da dos versiones de un mismo hecho, como quien dice, para quedar bien con Dios y con el diablo. Pero no parece considerar que uno no sabe cuál de sus dos cuentos es el verdadero. Y, para colmo, ayer dijo que en el Consejo de Seguridad no hacían interceptación de comunicaciones. O este es el espía menos informado del mundo o era el encargado de la limpieza de las oficinas.

CONGOLANDIA’. Mayer Mizrachi dijo en un video que posteó en su cuenta de Twitter que el invento suyo –Criptext– es una “aplicación artesanal”. Pero nada tuvo de artesanal su precio, cuando se la vendió en 2014 a la Autoridad de Innovación Gubernamental por 212 mil dólares. Y no es todo. La aplicación hasta pudo habernos salido gratis, porque, acompañando el video de su invento “artesanal”, Mizrachi también invita a sus seguidores a bajar la aplicación gratis. No hay duda de que somos unos perfectos congos.

DESLICES FATALES. El gran bocaza del gobierno, el hasta ayer viceministro de Economía, David Saied, fue enviado por el presidente Cortizo a un lugar donde no podrá abrir su boca más: la Unidad de Análisis Financiero, organismo de inteligencia que investiga, entre otros casos, las operaciones sospechosas en la banca local. Una de sus célebres frases –y también de las últimas– es una en la que se refirió al régimen de Omar Torrijos de la década del 70 como la “dictadura del cariño”.

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