Tal Cual

BLA BLA BLA. Parece que a algunos diputados no se les quita la costumbre de gritar y vociferar cuanta mentira se les ocurre en el pleno de la Asamblea Nacional. Zulay Rodríguez dijo tantas falsedades a la vez, que es difícil entender qué fue lo que dijo. Lo que está claro es el descontento que genera con cada cosa que se le ocurre, porque ella misma reconoció que ni sus copartidarios quieren escucharla ya. Si hay dolor que no se note, dirían algunos.

PAN Y CIRCO. Si la xenofobia, el irrespeto a los derechos humanos, los gritos y las propuestas sin sentido salieron a relucir ayer, cuando por primera vez los diputados discutían las diversas modificaciones para reformar la Constitución, queda claró cuál será el tono del resto de este proceso y habrá que tener especial cuidado con cada palabra que se introduzca al texto que irá a referendo. Este espectáculo bien podría convertirse en la peor tragedia política de nuestro país. Y aquí sí viene a cuento el dicho popular: “el que parpadea pierde”.

¡PLOP! Y continuando con el espectáculo circense de ayer, en medio de la discusión de las reformas constitucionales, la diputada Lilia Batista, de Cambio Democrático, pidió la palabra para presentar un anteproyecto para establecer el Festival de la Mitra en La Chorrera. Qué mal sentido de la oportunidad tienen algunos. El país se juega su futuro con las reformas a la Constitución, y esta diputada pensando en fiestas.

OTRA MÁS. Algunos diputados han planteado la necesidad de introducir en la reforma consitucional la prohibición de “la compra o promesa de dinero, empleo o bienes para el elector a cambio de votos”. Muy mal debe pensarse de una sociedad que requiere que la compra de votos sea prohibida por mandato constitucional. ¿Qué será lo próximo? ¿Prohibir por la misma vía orinar en las calles?

SUGERENCIAS. Se acerca el fin de año y, por tanto, varias fechas que –con o sin suficiente motivo– celebra la gran mayoría de los panameños. Algo que suele acompañar esa temporada, y cuya justificación legal nadie ha terminado de explicar, son las “naviferias” del IMA, una verdadera vitrina de lo que una actividad estatal no debería ser jamás: productos no prioritarios y subsidiados con fondos públicos; riñas tumultuosas; juega vivo; adultos mayores y embarazadas desmayados, y hasta políticos inescrupulosos que regalan cupones para asegurar así un jamón de $8 a sus potenciales electores. El Gobierno anunció que las naviferias se desarrollarán del 4 al 19 de diciembre. Si insisten con esta celebración, al menos, debería dársela a la Antai, para que la ejecute.

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