Tras los últimos atentados que han estremecido Europa, con la adjudicación de estos por parte del grupo terrorista Estado Islámico (EI), la comunidad mundial, especialmente los países de la coalición internacional y los expertos, centran su atención en el financiamiento de esos grupos que operan, controlan territorios y expanden sus zonas de influencia en el mundo árabe. Desde ahí dirigen sus ataques a las capitales occidentales, amenazan así el equilibrio en la región y toman la “causa árabe”, para lograr la ayuda de las oenegés internacionales que apoyan estas causas “justas”.
El hecho más reciente se registró en el paso fronterizo de Erez, entre Israel y la Franja de Gaza, donde fue detenido, el 15 de junio de 2016, Mohammed El-Halabi, director de la filial de la organización internacional de ayuda humanitaria World Vision (WV) en Gaza. WV es una organización no gubernamental estadounidense, una de las mayores oenegés de ayuda humanitaria y de caridad en el mundo. Cuenta, principalmente, con el apoyo de la ONU y de los gobiernos occidentales. ¿Cómo operó este vínculo entre esta prestigiosa oenegé y Hamas?
La investigación reveló que El-Halabi había sido un miembro de Hamas desde su juventud, con una formación organizativa y militar, a principios del año 2000 y, en 2005, fue enviado a infiltrarse en WV. Empezó a escalar en la jerarquía de la organización solidaria, hasta que fue nombrado director de la filial en Gaza. En ese cargo, controló el presupuesto, los equipamientos y paquetes de ayuda, que ascendían a decenas de millones de dólares. Creó y promovió proyectos humanitarios y asociaciones agrícolas ficticias que actuaron como cobertura para la transferencia de fondos a Hamas.
El dinero asignado por WV para obras llegó a Hamas a través de varias vías, como el registro de personas empleadas en proyectos, pero que eran militantes de Hamas; emisión de recibos ficticios y facturas abultadas en las que la diferencia, era girada en efectivo a Hamas; entre otras prácticas. Pero el principal método utilizado para desviar el dinero a Hamas fue el de las licitaciones ficticias para proyectos patrocinados por WV en la Franja de Gaza. La empresa “ganadora” tenía conocimiento de que el 60% de los fondos iba a ser destinado para Hamas. Estos fondos estaban destinados a fortalecer el brazo armado del grupo y se utilizaron en financiar la excavación de túneles para la realización de ataques contra las comunidades del sur de Israel y las fuerzas de seguridad israelíes.
El-Halabi transfería a Hamas el equipamiento que había solicitado, en nombre de WV, supuestamente en materia de cooperación agrícola, que incluía barras de hierro, equipos de excavación, tuberías, materiales de construcción, utilizado para construir puestos militares y excavar los túneles para atacar el territorio de Israel. Igualmente, los proyectos de construcción de invernaderos, eran con el fin de ocultar los sitios en donde excavaban los túneles.
Estos hechos están en contradicción con la práctica aceptada por las organizaciones de ayuda humanitaria, de la ONU y los países donantes occidentales que condenan el mal uso de los recursos donados.
Soy un fiel creyente de que la solución del conflicto palestino debe ser negociada entre Israel y Palestina, sobre la base de una paz duradera que incluya el reconocimiento mutuo de ambos Estados, además de la renuncia total a la lucha armada y la reconstrucción y ayuda a Palestina para una convivencia pacífica.