Se acerca el mes de diciembre y volvemos a recordar la mala planificación que tenemos en materia vial, porque el extenso parque automovilístico afecta la movilidad en la ciudad capital. Sin embargo, el resto del año este no deja de ser un problema para todos los conductores que entran, transitan o quieran salir de la ciudad. Así lo pueden corroborar los habitantes que a diario viajan hacia Panamá Oeste o hacia el este de la provincia de Panamá.
En 2013, un estudio reveló que en los próximos 10 años se duplicaría la cantidad de vehículos. En ese entonces había más de un millón de automóviles circulando. El año 2015 cerró con la venta de 64 mil nuevos vehículos, lo que corresponde a un 7% más que el año anterior, sin contar los que se importaron directamente del extranjero.
Si se sabe que cada año aumenta la cifra de automóviles vendidos y que el tráfico se torna más difícil, ¿por qué no se hace una planificación adecuada que permita agilizar el flujo?
Además de contaminar el ambiente, el tráfico lento no permite que los habitantes tengan mejor calidad de vida, afecta el comercio, causa más accidentes e impide salvar vidas en casos de emergencia, entre otros problemas.
Se le vende al mundo la idea de que Panamá es el Singapur de las Américas y el hub logístico de la región e invitamos a las empresas multinacionales para que inviertan en Panamá, sin embargo, no tenemos la capacidad para desplazarnos de manera eficiente.
No debemos esperar a que llegue diciembre, para entonces recordar este problema que cada año se complica más. Adoptemos políticas de Estado que vislumbren la planificación y la ejecución e integren al sistema de transporte masivo “público” y privado; así como la construcción de nuevas avenidas, puentes, estacionamientos y la creación de incentivos que promuevan, por ejemplo, que varias personas utilicen un solo vehículo para dirigirse a una misma zona, así como el tránsito de vehículos regulados por sus placas en las horas pico, o inspectores de tránsito que aseguren que los vehículos no se detengan debajo de los semáforos ni impidan en paso en las intersecciones.
No tenemos que inventar la rueda, muchos países en desarrollo ya aplican algunas de estas medidas, basta imitarlos.
