ÉTICA Y MORAL

La utopía de valores en Panamá

El hombre por naturaleza nace sin valores, estos se adhieren a nuestras vidas con el pasar del tiempo y se desarrollan según nuestras experiencias y ambiente. Es evidente que actualmente estamos invirtiendo nuestra atención y tiempo para reflexionar sobre las decisiones que no están teniendo un juicio frente a los valores que son clave para el crecimiento social y la paz de nuestro país. En este orden de ideas, este artículo tiene como objetivo principal lograr un cuestionamiento moral en torno a dichos planteamientos, para contribuir a mejorar nuestras decisiones y ser más felices como sociedad. Así, la pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué sentido tiene preocuparnos por nuestros valores?

Los valores tienen diferentes características propias, a las cuales el hombre atribuye distintos grados de importancia. Es por esto que muchas veces nuestros puntos de vista difieren de otros. Para enmarcar este planteamiento, es posible hacer referencia a la escuela neokantiana, en la que el valor es concebido como una idea, y esto lo podemos definir según los conceptos e ideas de cada individuo. Por el contrario, en la escuela fenomenológica, los valores son objetivos. Teniendo en cuenta estos dos conceptos, se hace evidente que es de vital importancia identificar bajo qué condición se encuentran nuestros valores, y cómo tomamos nuestras decisiones.

Muchas veces pensamos que lo que hacemos o decimos no tendrá ninguna repercusión, pero tal vez si consideramos que toda acción tendrá una reacción, entonces entenderemos que, por ejemplo, las acciones basadas en nuestras creencias aprendidas abarcan un papel muy intenso en los valores. Así entonces, puede ser que toda nuestra existencia la vivamos errados, porque hemos dejado que “otros” controlen nuestros deseos y hemos dejado de ser responsables (recordemos que, de hecho, la responsabilidad es un valor). Si profundizamos lo que realmente está sucediendo esto lo definimos como una crisis de individuos sin valores, ya que si cada persona se hace responsable y toma un juicio racional antes de provocar su acción, evitaría malas reacciones.

En nuestro país pululan las noticias de naturaleza negativa, tales como: corrupción, robo, injusticia, violencia, entre otras cosas. En este sentido no pretendo hacer hincapié en que años atrás no sucedía, pero recalco la sobresaturación de los medios por hacer llegar todas las noticias a cada rincón del país, facilitando su divulgación y gracias a la tecnología.

La violencia vial, corrupción, robo lo hacen personas, hombres que optan por no escoger buenas decisiones y es aquí donde propongo utilizar un juicio como primer lugar, antes de tomar este tipo de decisiones, cuestionarnos qué pasará, qué repercusiones tendrán estas acciones. Segundo, propongo pensar que no se puede ganar eternamente, y que esos que afectamos podrían ser de quienes necesitemos su ayuda en algún momento. Tercero, nada más que la buena voluntad, define la verdadera cumbre del hombre.

Respondiendo mi pregunta: ¿Qué sentido tiene preocuparnos por nuestros valores?

El sentido principal es la felicidad, no existe mayor felicidad al saber que uno genera bienestar al otro con quien coexistimos, o simplemente respetamos su existencia. Esto guarda su lugar en la sociedad como individuo que, aunque muchos no sepan que existe, tampoco se sabe que existe por malos motivos, deja ser y es. Consideremos como un pilar que somos diferentes, que tenemos derecho a pensar diferente, pero no tenemos derecho a afectar a otros, porque todos los humanos valemos igual, lo que diferencia es lo que somos. No tenemos amigos porque hacen bien su trabajo laboral, tenemos amigos porque son sinceros, amorosos y nos respetan.

Si nos ocupáramos cada uno, cada panameño, de un solo valor que consideremos que es necesario mejorar, haríamos de nuestro país un paraíso. No importa que hoy seamos una población pequeña, lo que importa es que la gente que nos rodea también podría permearse de nuestro cambio, y ellos permear a otros. No nos sirven las mejores playas, ni las mejores vistas ni todo el dinero si hacemos de este país un lugar invivible. Los valores se construyen, no son inflexibles. Los valores se forman junto a nuestro criterio a lo largo de nuestras vidas. Para finalizar con que seamos diferentes, pero tengamos una sola cosa en común: los valores. Los valores en común serán el motor de una evolución para nuestro país, y sobre todo un mejor lugar para esos que amamos y respetamos. Ese poder está en cada uno de nosotros; tenemos el deber moral de encontrarlo y desarrollarlo.

La autora es estudiante de licenciatura en la UIP.

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