El pasado 4 de abril, viajando desde la ciudad de Panamá, en el vuelo 971 de Air Panamá llegó a la ciudad de David, acompañada de cuatro de sus amigos, Nelva Margarita Quintero, la ganadora de “La Aventura Canon”, concurso que auspiciaron Canon y La Prensa.
El concurso consistía en compartir a través de las redes sociales de CanonPTY y prensa.com en Facebook y Twitter, la mejor fotografía de su autoría.
“Fueron 10 días de votaciones, pero finalmente se logró el objetivo: ganar un viaje para subir el volcán Barú y junto a mis amigos, empezamos este paseo inolvidable”, relata Quintero.
Una vez instalados en el hostal, en el distrito de Boquete, se prepararon para la aventura de su vida: el ascenso a la cima más alta del país a 3,475 metros sobre el nivel del mar.
Nelva, como buena aventurera, incluyó dentro del equipaje agua, barras energéticas, atún, salchichas, maní salado, chocolates, entre otras cosas, tomando en cuenta los abrigos, guantes, medias térmicas para soportar las bajas temperaturas.
“A las 5:00 a.m. del viernes 5 de abril, nos despertamos y comenzamos con los preparativos finales, una hora después nos encontramos con los dos guías. Después de un viaje corto llegamos a la entrada del Parque Nacional volcán Barú; ya estábamos listos para iniciar un largo recorrido, 13.5 km de distancia y más de 2 mil metros de altura desde Boquete”, cuenta la afortunada.
Era el día perfecto para el ascenso, el cielo despejado y soleado. “Con los experimentados guías, conocimos un poco más de la fauna y flora que rodea el parque. Los primeros 3 km son relativamente sencillos en comparación con lo que se nos venía. Luego, el trayecto se volvió rocoso y con pendientes muy pronunciadas.
Luego de 9 km avanzados, nos adentramos en el corazón del PNVB y entramos al tramo más complicado: La Nevera; como era de esperarse, el tramo fue bastante complicado, no contábamos con la desventaja de la presión. Cada vez era más difícil la respiración, y después de pocos pasos teníamos que parar a descansar” agregó.
Pero la expedición no terminó allí, después de ocho horas de camino, pernoctaron en el área conocida como Los Fogones. “Esa noche descansamos dentro de una tienda de acampar, y con todo y la lluvia acompañados de los tres grados de temperatura, nos levantamos al día siguiente a las 5:00 a.m. para continuar el ascenso hasta la cima. Nos faltaban 500 metros, que fueron interminables y lleno de pendientes muy pronunciadas.
Llegamos al área donde están las antenas, nos tomamos algunas fotos al amanecer, y continuamos el ascenso hasta la cima. Solamente cincuenta metros nos separaban del punto más alto del país. Esos últimos metros incluían literalmente escalar unas rocas hasta la cima. Una vez en la cima, nos tomamos las fotos obligatorias e intercambiamos experiencias con las otras personas que habían llegado hasta allá. Lo habíamos logrado, en ese momento estábamos en el punto más alto de la república, satisfecha por lograr la meta”.
Ese mismo día iniciaron el descenso del volcán con la ayuda de un camión.
“Fue un viaje bastante accidentado por la cantidad de rocas en el camino, era como viajar encima de un toro mecánico”, agregó. Dos horas después estaban en Boquete. No había mucho tiempo para relajarse, le esperaba su otro destino el hotel Boquete Tree Trek, a siete kilómetros del centro de la ciudad, en la comunidad de Palo Alto, “donde la hospitalidad se hizo notar inmediatamente llegamos al lugar”.
Aprovechando las bondades del distrito, “decidimos hacer canopy dentro de las instalaciones del hotel. Comenzamos a las nueve de la mañana, con la demostración de los pasos a seguir para no lastimarnos durante el recorrido del circuito que consta de 12 líneas y 14 plataformas con una extensión de 3.5 kilómetros. El viaje es extremo y con una vista excepcional, inclusive logramos observar el volcán Barú desde una de las líneas”, agregó.
Antes de partir a su ciudad natal, degustó de las famosas fresas con crema, y se llevó algunos recuerdos de su aventura en el Valle de la Luna, el cual visualizó desde la ventana del vuelo 970, que la llevó de regreso a la ciudad de Panamá. Fue una experiencia inolvidable que vivimos ese fin de semana, gracias a Canon y La Prensa”, finalizó.
Cabe señalar que el concurso se extendió del 28 de enero al 20 de febrero y se recibieron las fotos con el hashtag #AventuraCanon y con mención a @canonpty y @prensacom, su fotografía “Descenso libre en la cordillera” recibió mil 241 votos, permitiéndole ser la ganadora del concurso y hacerse acreedora de una cámara Canon PowerShot D20 y un curso básico para su uso.

