El Plan Cóndor y el Mundial de fútbol de Argentina de 1978 son el telón de fondo de la nueva novela del escritor peruano Santiago Roncagliolo, La pena máxima, en la que rescata al fiscal Félix Chacaltana, quien se enfrenta a una serie de crímenes durante las dictaduras latinoamericanas de los años de 1970.
Roncagliolo vuelve al thriller con esta apasionante historia, publicada por Alfaguara, ambientada en Lima e inspirada en hechos reales en donde se mezcla el robo de niños y las desapariciones con el Mundial de fútbol de 1978, un campeonato celebrado en pleno gobierno militar de Jorge Rafael Videla y en el que Argentina se alzó con el triunfo.
Después de presentar su novela en Lima, Roncagliolo explica que la dictadura argentina estaba preocupada por la campaña que podrían hacer durante el Mundial los disidentes que se habían escapado del país y “se fueron a buscarlos” en el marco de la Operación Cóndor, el plan de represión de las dictaduras latinoamericanas.
Los argentinos también preguntaron al gobierno peruano de facto del general Francisco Morales Bermudez si podían entrar al país a “secuestrar a sus perseguidos para torturarles y asesinarles”, y Perú contestó: “¿Ya que vienen, por qué no se llevan también a los nuestros?”, añade Roncagliolo.
Ocho años después del éxito conseguido con la publicación de Abril Rojo (Premio Alfaguara de Novela 2006), Roncagliolo recupera al fiscal Chacaltana con el que el autor considera que los lectores latinoamericanos se identifican mucho por el contraste “entre su inocencia y el horror” al que se tiene que enfrentar.
Aunque Roncagliolo no quería hacer otra novela con Chacaltana y no sabe si habrá una tercera, su popular personaje, esta vez recién salido de la universidad y asistente del archivo del Poder Judicial, se le apareció mientras rumiaba cómo contar la historia de Joaquín Calvo, un hombre nacido en la guerra civil española y muerto en otra guerra, “en un recorrido del fascismo que va desde la Europa de los años 1930 hasta la América Latina de los 1970”.
Pese a que Roncagliolo cree que no se ha hecho tanta justicia a las víctimas de las dictaduras como se podría, considera que en países como Perú, Chile y Argentina se ha hecho más que en España, donde hay gente buscando a “sus abuelos, a sus padres muertos hace 65 años y no ves a nadie preso”.
La rabia de ver a la dictadura argentina hablando de derechos humanos en la inauguración del Mundial mientras “torturaban gente, la metían en los aviones y la tiraban, y robaban a sus hijos” es la base de la novela, confiesa el escritor peruano que vive afincado desde hace 14 años en España.

