No es fácil llegar al Parque Municipal y Jardín Botánico Summit.
Ubicado a 35 minutos del centro de la ciudad, al parque solo puede accederse en automóvil o utilizando el servicio de transporte de la Cooperativa de Autobuses del Corregimiento de Ancón. Sin embargo, entre un autobús y otro puede pasar hasta una hora.
A pesar de la distancia y las incomodidades, visitar Summit tiene su encanto. Primero, porque el camino es de un verde intenso y el parque es también un gran jardín con plantas exóticas rodeado de 19 mil 541 hectáreas de bosque. Además, es el único parque de la ciudad que tiene un zoológico. Los animales del parque, sin embargo, no la pasan demasiado bien. Los primeros espécimenes fueron introducidos en 1962 cuando Gamboa –el área donde está el parque– todavía formaba parte de las áreas canaleras bajo jurisdicción de Estados Unidos.
En 1979, como parte de los tratados Torrijos-Carter, el parque pasó a ser propiedad del Gobierno de Panamá.
Mientras todo esto ocurría, los animales siguieron viviendo en recintos pequeños. Por eso, lo que le hace falta al parque es dinero para construir nuevos recintos.
"Las dietas de los animales son saludables, pero los recintos son de anteayer", explica el director del parque, Adrián Benedetti.
Actualmente viven allí más de 130 ejemplares, entre mamíferos, reptiles y aves. Si bien los tapires o el águila harpía tienen áreas con más espacio, la mayor parte de los animales pasa sus días en jaulas de escasos metros que necesitan pintura y cercas más seguras.
"Esto lleva 25 años funcionado de forma deficiente. Ahora estamos buscando nuevos patrocinadores", explica el director.
Patrocinadores para construir "El Mundo Jaguar" –que originalmente iba a costar unos 200 mil dólares, y ahora se trabaja en un proyecto de 125 mil dólares– y sacar del encierro a la obesa Denver, la jaguar que está así precisamente porque se ha pasado buena parte de su vida dentro de cuatro rejas. También necesitan nueva casa los monos araña y los gatos solo, entre otros.
Todos estos proyectos responden a la idea de lograr que los animales estén más tranquilos. Y es que, según los expertos, los recintos pequeños les provocan estrés y bajo esta premisa se trabaja en un programa de entrenamiento con el que se busca establecer una amistad entre el cuidador y el animal, y que esa amistad sirva para bajar esos niveles de estrés.
Las historias del parque
El parque es como un laboratorio científico al aire libre.
De hecho, nació en 1929 bajo el nombre de "Jardines Experimentales de la Zona del Canal", y actualmente posee 150 especies de plantas ornamentales, frutales y maderables. Muchas de ellas solo se ven allí.
Entre la gran variedad se encuentran 12 tipos diferentes de bambúes, bromelias y una colección de palmeras reconocida internacionalmente.
Es posible que en un recorrido común y silvestre estos tesoros pasen inadvertidos, pero con la guía de algún educador ambiental se van escudriñando y descubriendo los grandes secretos, paso a paso.
El lugar sirve también como refugio de animales en vías de extinción como el tapir, el venado de cola blanca o el mismo jaguar.
Frecuentemente también llegan allí animales que quedan huérfanos, como en el caso de Cielo. Pequeña y peluda, algún cazador hizo la "hazaña" de dejarla sin madre. Ella es una mona perezosa rescatada y ahora pasa sus días en el Summit.
Una historia similar tiene la tapir Lucía, que apenas roza el año de edad pero ya es enorme y todavía se deja alimentar de la mano de su cuidador.
Los animales tienen nombre no solo por asunto de cariño, sino porque parte del proyecto de entrenamiento incluye darles nombre para que se acostumbren al sonido y a obedecer a su cuidador.
Benedetti, sin embargo, tiene el problema de que el parque se concibe como un refugio de animales y la verdad es que no cuenta con la capacidad para admitir a todos los que quedan huérfanos, o que sus dueños no están en posibilidad de seguir cuidando.
Un nuevo rostro pendiente
El Summit tiene desde hace algún tiempo un plan maestro que incluye la creación de algunas áreas y la reubicación de otras. Se ha pensado, por ejemplo, en un zoológico infantil y en un aviario, y en ordenar las zonas para que cada animal vaya contando su historia. "Se intentará agrupar a varias especies para que interactúen y haya armonía entre los animales", explicó Benedetti.
Como primer paso se está diseñando una nueva entrada cuya construcción debe empezar el próximo año.
Otra forma de obtener recursos es el programa "Adopta tu animal", en el cual las personas podrán hacer donaciones desde 15 dólares.
Pero mientras todos estos planes no se concreten, la realidad es que los animales seguirán apretados en espera de los nuevos recintos que no llegan. "Necesitamos dinero", puntualizó Benedetti.

