LUCKY GAMES S.A., A LA CUAL LA GESTIÓN DE ERNESTO PÉREZ BALLADARES LE OTORGÓ UN CONTRATO DIRECTO PARA OPERAR SALAS TRAGAMONEDAS, GIRÓ DINERO A DOS SOCIEDADES VINCULADAS CON EL EX PRESIDENTE.

Pérez Balladares, un presidente con suerte

Pérez Balladares, un presidente con suerte
Pérez Balladares, un presidente con suerte

Auna sociedad vinculada a Ernesto Pérez Balladares fueron a parar ingresos de sospechoso origen: 282 mil dólares ingresados por el presidente de Lucky Games S.A.

Lucky Games no es cualquier empresa: es operadora de nueve salas de máquinas tragamonedas gracias al contrato de concesión que el propio Pérez Balladares le otorgó en forma directa.

Los pagos constan en registros bancarios que fueron entregados a La Prensa por fuentes de entero crédito y verificados por investigaciones periodísticas que le siguen la pista a un entramado de sociedades anónimas constituidas detrás del concesionario.

El 12 de diciembre de 1996, Lucky Games se benefició de un contrato otorgado sin licitación ni concurso público, luego de que el gobierno de entonces decidió pasar a manos privadas la operación del multimillonario negocio de apuestas y casinos que –hasta ese momento–, permanecía como monopolio estatal.

El único accionista de la empresa reportado ante la Junta de Control de Juego es un caballero de nombre Carlos González Carrasquilla, quien ocupó el cargo de presidente de la compañía desde sus inicios hasta 2007.

A través de un pedido basado en la Ley de Transparencia, La Prensa accedió también al expediente completo de Lucky Games que reposa en la Junta de Control de Juego, el organismo estatal encargado de regular el juego de azar en Panamá.

Pero, a pesar de aparecer como el supuesto dueño de la totalidad de las acciones de Lucky Games, González Carrasquilla es un total desconocido dentro de la industria de juegos de azar.

La Prensa dialogó con tres empresarios del sector que pidieron el anonimato y todos respondieron lo mismo: no conocen ni vieron nunca a González Carrasquilla. El dueño de Lucky Games, para la industria del juego, era una especie de fantasma.

Sin embargo, González Carrasquilla es la persona que depositó, entre 2003 y 2004, constantes sumas de dinero a favor de otra sociedad. Los depósitos iban a parar a una cuenta bancaria de la sociedad panameña Shelf Holding Inc., vinculada con Pérez Balladares.

Un segundo desconocido de la industria de apuestas, Samuel Camarena Valdez, quien reemplazó en el cargo de presidente a González Carrasquilla en 2007, también giró regularmente fuertes sumas de dinero a las cuentas de Shefl Holding Inc.

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