GRACIAS A UN GRAN PATRIOTA

Comunicado de La Prensa en reconocimiento a Ricardo Arias Calderón

Comunicado de La Prensa en reconocimiento a Ricardo Arias Calderón
Ricardo Arias Calderón murió a los 83 años.

Ricardo Arias Calderón se fue, pero cumplió, hizo su parte para alcanzar el ideal de hacer de Panamá un mejor país para todos sus hijos. Se une a ese grupo de ilustres panameños, perseverantes hasta el sacrificio, en la hazaña de recuperar la democracia en el istmo. No luchó por honores ni intereses personales, sino por devolver a la colectividad el derecho a vivir en libertad.

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Gobierno decreta día de 'reflexión nacional' y funeral con honores de Estado por fallecimiento de Arias CalderónMuere el exvicepresidente de la República, Ricardo Arias Calderón

El fragor de la batalla rindió sus frutos cuando en diciembre de 1989 al fin vio caer la dictadura militar que secuestró los derechos humanos de los panameños el 11 de octubre de 1968. Fue un patriota de una pieza, con valores firmes reflejados en el seno familiar, en el aula universitaria, en la militancia modelo en el Partido Demócrata Cristiano (PDC), en la Cruzada Civilista y en la misión de recomponer la Nación.

Aquí, en "La Prensa", desde hace 36 años, hemos sido testigos de su heroicidad, de sus lágrimas y glorias, de su gallardía a la hora de poner el pecho, de su pluma valiente en defensa de los ideales y las libertades individuales de los panameños.

En aquellas memorables manifestaciones antimilitaristas de la década de 1980, se abría paso al frente de miles de seguidores. Su oratoria estremecía a la multitud a la que imbuía de esperanzas para entonar el himno de guerra civilista: “Habla pueblo...habla”.

Fue siempre un líder en busca de la defensa de la moralidad, en cumplimiento de sus consignas partidistas, la buena educación y la honradez. Generoso depuso sus aspiraciones y no se atrincheró en escenarios refrigerados, peleó en las calles. La adversidad no lo detuvo, al contrario, lo acicateó para combatir a la infamia y los aparatos represivos.

Al final de la noche negra, en diciembre de 1989, abrazó la difícil misión de levantar el país de las cenizas. Como primer vicepresidente de la República y ministro de Gobierno y Justicia, abrió nuevos escenarios para la patria libre, herida por las luchas internas y el fuego extranjero. Dio respuestas maduras y estimulantes a una ciudadanía orgullosa de retomar la libertad.

Los asociados de La Prensa estamos convencidos de que en hombres de la estatura de Ricardo Arias Calderón no cabe un “adiós". Su partida solo es física. Dejó un invaluable legado en el corazón de los panameños amantes de la paz, la honestidad y la democracia.

Gracias Ricardo, por haber sido uno de los fundadores de este diario y porque hoy tu sueño de “Habla pueblo...habla” cobra mayor vigencia que nunca.



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