Los dos menores que sobrevivieron a los hechos ocurridos el pasado 9 de enero en el Centro de Cumplimiento de Tocumen, declararon ante la Fiscalía Primera Superior que fue la segunda de las bombas lacrimógenas la que causó el incendio dentro de la celda donde se encontraban, y ratificaron que nunca participaron en el motín que precedió a la tragedia.
En sus testimonios –aportados a la fiscalía el pasado lunes–, los dos jóvenes coincidieron en que la primera de las bombas arrojadas dentro de la celda 6 los obligó a protegerse en un rincón, pero luego, cuando los policías introdujeron el segundo artefacto, observaron cómo estalló y cómo las chispas quemaron las hamacas y colchones que estaban tirados en el piso.
Añadieron que nunca participaron en el amotinamiento, y que cuando pidieron que los socorrieran, solo recibieron burlas de parte de los policías.
En tanto, la inspección que realizó este lunes la fiscal Geomara de Jones a la armería del Grupo de Apoyo al Servicio (GAS) de la Policía Nacional, en Ancón, determinó que la mañana del 9 de enero se usaron cuatro lacrimógenas, lo que contradice lo dicho por varios de los menores amotinados, quienes aseguraron que les lanzaron, por lo menos, una docena de esos artefactos.
Fuentes judiciales informaron que dicha cantidad [cuatro] coincide con la señalada en el informe suministrado por el GAS a la fiscalía. De hecho, las autoridades del GAS detallaron que dos de esas bombas fueron arrojadas dentro de la celda 6, y las otras dos, en los pasillos del pabellón.
Sin embargo, en la inspección realizada por peritos de Criminalística y por los bomberos, dos días después del incendio, solo se halló una de las bombas de gas dentro de la celda 6 y otra en uno de los pasillos. Las otras dos latas no aparecieron.

