En Torio, Quebro y Rusia, comunidades del distrito de Mariato, en Veraguas, el terremoto del 9 de octubre sacudió algo más que las viviendas: alteró la vida de sus habitantes, amenaza una actividad turística de la que dependen numerosas familias y genera incertidumbre sobre la conservación de las tortugas marinas.

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En Torio, el paraíso tiene ahora grietas. Las carreteras se dañaron, algunos hoteles sufrieron daños graves y las viviendas que todavía permanecen en pie ya no ofrecen la misma seguridad a quienes las habitan.

El terremoto trastocó la vida en esta franja costera del sur de Veraguas, donde el turismo, la pesca y la conservación de las tortugas marinas forman parte de la economía y la identidad de sus comunidades.

Cuando el paraíso tembló: Torio y Quebro afrontan el reto de reconstruir sus vidas y el turismo
Vivienda destruida por el terremoto en la comunidad costera de Torio, distrito de Mariato, Veraguas. Foto: LP/ Alexander Arosemena

Manuel Robinos Ostariz, un alemán que se mudó con su esposa suiza a Torio hace dos años, recuerda que eligieron el lugar para vivir con tranquilidad, rodeados de paisajes y en convivencia con los habitantes de la zona y otros extranjeros. Habían encontrado lo que describe como un paraíso. Hasta que la tierra comenzó a moverse.

“No pudimos levantarnos, no pudimos hacer nada”, relata sobre los primeros momentos del sismo. Desde donde estaba, vio los postes eléctricos balancearse como si fueran de caucho, los automóviles moverse sobre la calle y a la gente gritar sin saber qué estaba ocurriendo. La sensación, dice, era que aquello nunca iba a terminar. “Fue horrible, horrible”.

La casa de dos niveles que construyeron años atrás también resultó afectada. Las columnas de madera de la parte superior se movieron y ahora la estructura les provoca temor.

Cuando el paraíso tembló: Torio y Quebro afrontan el reto de reconstruir sus vidas y el turismo
El empresario Manuel Ostariz perdió sus cabañas turísticas en Torio. 14 de octubre de 2026. Foto: LP/ Alexander Arosemena

Manuel no sabe si podrá recuperar la confianza para vivir en ella dentro de dos o tres meses. Tampoco sabe cuánto tardará Torio en recuperar la normalidad. Aunque el servicio eléctrico se restableció, la falta de agua potable obliga a algunas personas a buscar alternativas en los ríos.

El turismo, bajo amenaza

La emergencia amenaza también una actividad que sostiene buena parte de la economía local. Itzel Rodríguez, presidenta de la Cámara de Turismo de Mariato, calcula que unos cinco hoteles, de los aproximadamente 50 que operan en el área, sufrieron daños graves.

Entre los lugares afectados menciona Playa Reina, Palo Seco, Punta Duarte, Torio y Malena. Según afirma, durante los primeros días posteriores al terremoto todavía estaba pendiente la evaluación de los daños en las infraestructuras turísticas por parte de las instituciones competentes.

La preocupación tiene fecha: finales de diciembre, cuando comienza la temporada alta, que se extiende hasta las primeras semanas de mayo. Rodríguez calcula que durante ese periodo la zona recibe alrededor de 10,000 visitantes.

Cuando el paraíso tembló: Torio y Quebro afrontan el reto de reconstruir sus vidas y el turismo
Mapa

La llegada de turistas representa ingresos para hoteles, restaurantes, boteros y guías que ofrecen recorridos de pesca, observación de aves y avistamiento de cetáceos. Para algunos trabajadores, sin embargo, la próxima temporada ya es motivo de incertidumbre. Rodríguez recuerda el caso de una joven empleada de un hotel de Punta Duarte que, tras conocer los daños sufridos por el establecimiento, le expresó su preocupación por quedarse sin trabajo.

Cuando el paraíso tembló: Torio y Quebro afrontan el reto de reconstruir sus vidas y el turismo
Itzel Rodríguez, la presidenta de la Cámara de Turismo de Mariato. Foto: LP/ Alexander Arosemena

En Mariato, el impacto del terremoto no se mide únicamente por las paredes caídas o los puentes dañados. También se mide en los ingresos que podrían dejar de recibir las familias. Rodríguez explica que un guía dedicado a la observación de aves puede generar hasta 80 dólares diarios. Si disminuyen las visitas o los hoteles no pueden operar, las consecuencias alcanzarán a quienes dependen de los servicios turísticos para ganarse la vida.

La presidenta de la Cámara de Turismo sostiene que la primera respuesta surgió de los propios habitantes, de extranjeros residentes, de empresas privadas y de ciudadanos que enviaron ayuda desde la ciudad de Panamá y Santiago. La asistencia gubernamental, asegura, tardó varios días en hacerse visible.

Mientras las familias intentan recuperarse de los daños, el sector turístico espera evaluaciones que permitan conocer el alcance de las pérdidas y determinar cuándo podrán reabrir los establecimientos afectados.

Las tortugas esperan

En Mata Oscura de Quebro, la sacudida dejó otra clase de incertidumbre. Jacinto Rodríguez Murillo, coordinador de proyectos de la Fundación Agua y Tierra, no estaba en la comunidad cuando ocurrió el terremoto, pero, al regresar, conoció las consecuencias de una emergencia que había obligado a sus vecinos a buscar refugio en las partes altas.

Cuando el paraíso tembló: Torio y Quebro afrontan el reto de reconstruir sus vidas y el turismo
Jacinto Rodriguez del proyecto de Tortugas de Mata Oscura, distrito de Mariato, Veraguas. Foto: LP/ Alexander Arosemena

El temor a que el mar avanzara sobre las viviendas llevó a muchas personas a abandonar la zona costera. Algunas permanecieron lejos de sus casas hasta la noche; otras regresaron al día siguiente, después de que se levantara la alerta de tsunami. En el sector de Morrillo, siete viviendas quedaron destruidas, según el recuento que maneja Rodríguez.

El terremoto también alteró el entorno donde la fundación trabaja en la conservación de tortugas marinas. Los deslizamientos arrastraron troncos desde las montañas hasta la playa, lo que dificulta los patrullajes nocturnos y el desplazamiento de los animales que llegan a desovar. El agua, antes parte del paisaje cotidiano de la costa, adquirió una tonalidad marrón oscura por los sedimentos.

Rodríguez teme que esos materiales modifiquen la textura de la arena donde las tortugas depositan sus huevos. En los días posteriores al sismo, la organización no registró nuevas anidaciones, justo cuando la temporada se encontraba en uno de sus momentos más activos.

Antes del terremoto, los voluntarios observaban regularmente entre dos y cuatro tortugas anidando cada noche; en ocasiones, el número llegaba a diez. Ahora esperan comprobar si los animales regresan.

La preocupación no termina en la playa: las lluvias posteriores han aumentado los deslizamientos en las zonas altas de la cordillera y todavía no está claro qué otras alteraciones podrían producirse en el ecosistema.

Para Rodríguez, la emergencia tiene dos dimensiones inseparables: atender a las personas que perdieron sus hogares y vigilar los cambios que puedan afectar a las especies que la fundación intenta proteger.

Cuando el paraíso tembló: Torio y Quebro afrontan el reto de reconstruir sus vidas y el turismo
Centro turístico destruido por terremoto en Malena, distrito de Mariato. Foto: LP/ Alexander Arosemena

Una casa por reconstruir

En Rusia de Quebro, Enrique Ariel Vergara enfrenta una pérdida más inmediata. Su vivienda quedó destruida y ahora espera que la ayuda destinada a los damnificados le permita reconstruirla. Allí vivía con su esposa y sus seis hijos. Cuando recuerda el terremoto, vuelve a una idea que se repite entre los habitantes de la zona: todos salieron ilesos, y eso es lo que importa.

La casa, dice, es material y podrá levantarse poco a poco, con la ayuda de Dios. Pero reconoce que el miedo continúa. Aunque las autoridades llegaron a tomar los datos de su familia, la posibilidad de volver a vivir bajo un techo seguro sigue pendiente. La reconstrucción no depende únicamente de la voluntad de empezar de nuevo, sino también de la ayuda que llegue y del tiempo que tome recuperar lo perdido.

Cuando el paraíso tembló: Torio y Quebro afrontan el reto de reconstruir sus vidas y el turismo
Playa de Mata Oscura, distrito de Maritato, Veraguas. Foto: LP/ Alexander Arosemena

Las cuatro historias describen una misma fractura. En Torio, el temor se mezcla con la posibilidad de perder una temporada turística que sostiene empleos e ingresos; en Mata Oscura, la emergencia alcanza a las tortugas y a los ecosistemas que atraen visitantes; en Rusia de Quebro, una familia de ocho personas espera recuperar su casa.

La electricidad puede regresar y el agua puede volver a correr por las tuberías, pero la reconstrucción de las viviendas, la evaluación de los hoteles y la recuperación de la confianza requieren más tiempo. En este rincón del sur de Veraguas, el paraíso sigue allí, aunque sus habitantes todavía no saben cuándo volverán a sentirse seguros dentro de él.