Un día como hoy, hace 30 años, esta redacción era un caos. Un grupo de neófitos en periodismo estrenaba edificio y rotativas, y con esmero se aplicaba al trabajo de producir la que sería la primera edición de La Prensa.
Estos días han sido de celebración por aquel desafío a la dictadura que se materializó la mañana del 4 de agosto de 1980 y al cual los militares que gobernaban el país no le auguraban ningún futuro. El desafío ha durado 30 años y la dictadura apenas es un mal recuerdo.
El jueves pasado, Corporación La Prensa, S.A. (Corprensa) agasajó a sus directores fundadores, accionistas y anunciantes, y al día siguiente, a sus 565 asociados. Ambos eventos tuvieron lugar nada menos que en uno de los bastiones de la lucha antimilitar: la antigua Mansión Danté.
“No puedo pensar en un lugar más apropiado para celebrar que este emblemático caserón y sus jardines”, dijo Fernando Berguido, presidente de Corprensa ante una audiencia que colmaba el segundo piso del edificio la noche del jueves.
La fiesta, que luego tendría lugar en la planta baja, estuvo precedida de un acto protocolar donde figuras destacadas de la lucha contra la dictadura y muchos de los directivos y accionistas originales de La Prensa se mezclaban con empresarios, diplomáticos, dueños de agencias publicitarias, directores de medios de comunicación y políticos.




