El terremoto del pasado 9 de octubre dejó un desafío que va más allá de las viviendas agrietadas y las carreteras dañadas en la península de Azuero: evitar que el sismo se traduzca en pérdidas para el sector agropecuario.
En Tonosí, uno de los principales distritos productores de arroz de Los Santos, los agricultores enfrentan una carrera contra el tiempo para sacar de los campos miles de hectáreas próximas a la cosecha. En las fincas ganaderas, mientras tanto, la interrupción de las labores de ordeño ya provocó pérdidas de leche y casos de mastitis.
En los próximos 10 a 15 días se espera el mayor volumen de cosecha de arroz, precisamente cuando las vías de acceso y algunos puentes presentan daños que dificultan el tránsito de las cosechadoras y los camiones de carga.
“El gran desafío es habilitar estas vías para que estas 6,000 hectáreas de arroz salgan”, advirtió Omar Spiegel, presidente de la Federación de Asociaciones de Productores de Arroz y Granos de Panamá (Fapagrap).
Spiegel explicó que, hasta el momento, el principal problema no radica en el estado de los cultivos, sino en la infraestructura necesaria para transportarlos. Según el dirigente, el arroz se encuentra en buenas condiciones en los campos, pero los daños en los caminos pueden impedir que los productores completen la cosecha.
En Tonosí se siembran habitualmente unas 8,000 hectáreas de arroz. En el ciclo actual hay aproximadamente 6,300 hectáreas sembradas cuya cosecha debe garantizarse.
Vías de acceso
La preocupación se concentra en los accesos a las zonas productivas y en la ruta que conecta con Macaracas, utilizada actualmente para sacar parte de la cosecha. Aunque algunos tramos han sido habilitados, los hundimientos y el riesgo de nuevos derrumbes mantienen la incertidumbre entre los agricultores.
“Nosotros creemos conveniente que se haga una agenda específica para atender este tema y se hagan las adecuaciones y reforzamientos de las vías que están afectadas”, planteó Spiegel, quien pidió una intervención para evitar que los problemas de movilidad comprometan la producción.
El riesgo no se limita a Tonosí. En Mariato y Arenas se cultivan otras 6,000 hectáreas de arroz, y allí también se han identificado puentes que requieren evaluación y posibles reparaciones. Spiegel advirtió que, si no se actúa a tiempo, alrededor de 12,000 hectáreas podrían quedar comprometidas por las dificultades para sacar la producción.
Ese volumen representa cerca de 1.2 millones de quintales, equivalentes, según sus estimaciones, a entre el 22% y el 25% de la producción nacional de este año.
El dirigente descartó, por ahora, un escenario de desabastecimiento inmediato, debido a que otras zonas productoras, como Darién, Chiriquí y Coclé, mantienen su actividad. Sin embargo, advirtió que una reducción de la cosecha en las áreas afectadas acortaría el período durante el cual el país podría abastecerse con producción nacional. Si se pierde alrededor de un millón de quintales, calculó, las reservas podrían agotarse en mayo o junio de 2027, en lugar de mediados de ese año.
Informe de los daños
Mientras los productores esperan una respuesta que garantice el transporte de la cosecha, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) prepara un levantamiento de los daños. Audemio Palomino, director regional de la institución en Los Santos, informó que se realizaría una inspección con drones para identificar con mayor precisión las áreas afectadas y determinar cuántas hectáreas permanecen pendientes de cosecha.
Caminos bajo presión: El deterioro de carreteras y puentes amenaza con retrasar la salida de la cosecha justo cuando se acerca el pico de recolección.
Más importaciones en el horizonte: Si se reduce la oferta nacional de arroz, las reservas podrían agotarse antes y aumentar la necesidad de comprar en el exterior.
Golpe a la actividad lechera: La interrupción del ordeño provocó mastitis en vacas y elevó los costos de tratamiento para los productores.
Daños aún por determinar: El MIDA y el ISA realizan evaluaciones para establecer las pérdidas agrícolas y distinguir los efectos del terremoto de los asociados a El Niño.
El funcionario señaló que, hasta ese momento, no se habían confirmado pérdidas generalizadas en los cultivos mecanizados de Tonosí, aunque reconoció que las condiciones de los caminos seguían generando preocupación entre los productores.
Palomino también reportó interrupciones en la actividad lechera. Según sus estimaciones, durante tres días se interrumpió el traslado de parte de la producción debido a los problemas de acceso a las fincas. El funcionario calculó que cerca de 30,000 litros de leche no pudieron enviarse durante ese período.
La producción de leche
En el centro de acopio de Nestlé en Tonosí, las consecuencias fueron inmediatas. Víctor Villarreal, responsable del establecimiento, relató que el día del terremoto un cargamento de casi 7,000 litros de leche no pudo llegar a su destino y terminó dañado.
La fuerza del movimiento sísmico también desplazó los tanques del centro de acopio. Fue necesario esperar a que técnicos revisaran los equipos, las conexiones y los sistemas de enfriamiento antes de reanudar la recepción de leche. Durante los primeros días, el volumen recibido cayó aproximadamente a la mitad.
La recuperación, sin embargo, no depende únicamente de restablecer el transporte. Villarreal explicó que la interrupción del ordeño durante varios días provocó mastitis en 20 de las 72 vacas de su propia lechería.
Los animales afectados deben recibir tratamiento y permanecer fuera de producción durante al menos 15 días, debido a que la leche puede contener residuos de los antibióticos utilizados. “Sale costoso el tratamiento, bastante costoso. No es barato”, señaló.

El impacto sobre la producción lechera todavía está por determinarse. Villarreal calculó que el centro de acopio había recuperado cerca del 80% de su volumen habitual, aunque advirtió que la caída temporal de la oferta podría presionar el suministro a la industria.
Villarreal explicó que su centro recibe leche para Nestlé y que no dispone de cifras completas del mercado nacional. No obstante, sostuvo que la reducción de la producción en Tonosí, sumada a lo que ocurra en otras zonas ganaderas, podría afectar el abastecimiento a corto plazo.
Evaluación de los daños
A las afectaciones en las fincas se suma la incertidumbre por el ingreso de agua salada en algunas parcelas próximas a la costa. Ana Giselle Rosas, directora del Instituto de Seguro Agropecuario (ISA), explicó que la inundación de Isla Cañas destruyó una barrera natural que protegía una parcela de arroz y permitió la entrada de agua marina.
En esa zona, además, el MIDA reportó pérdidas en unas 35 hectáreas de arroz que estaban en proceso de siembra, así como afectaciones a cultivos de sandía.
El ISA realiza inspecciones junto con el MIDA para diferenciar los daños causados por el terremoto de los problemas que ya enfrentaban las fincas debido al fenómeno de El Niño.
La institución protege a unos 3,000 productores mediante seguros agrícolas y pecuarios, además de pólizas complementarias para infraestructura. Los daños en silos, galeras, invernaderos y otras instalaciones requieren evaluaciones técnicas específicas. En paralelo, los técnicos inspeccionan las provincias de Herrera, Los Santos, Veraguas y Coclé para determinar el alcance de las afectaciones.
Spiegel recordó que la recuperación económica también depende de que las familias puedan estabilizar primero sus condiciones de vida. Aunque existen mecanismos legales para facilitar créditos blandos a productores afectados por siniestros, consideró prematuro recurrir a ellos mientras no se determine la magnitud de las pérdidas agrícolas.
Los próximos días serán decisivos. Azuero necesita caminos y puentes seguros para sacar la cosecha, mientras las lecherías enfrentan pérdidas y las parcelas inundadas con agua salada requieren evaluación. Si las vías no se rehabilitan a tiempo, el terremoto dejará una factura agrícola que persistirá después de la emergencia.

