El presidente José Raúl Mulino inauguró un nuevo período legislativo con un extenso discurso, cargado de mensajes directos, advertencias a sus críticos y una narrativa de ruptura con el pasado.
Durante 1 hora y 22 minutos, soltó frases que dibujan su forma de gobernar y el pulso que quiere marcar con la Asamblea y sus críticos.
“No vinimos a administrar el desorden ni a convivir con él”
Con esta frase, el presidente de la República fijó el eje central de su informe. La usó para hablar de lo que le heredó el gobierno de Laurentino Cortizo (2019-2024).
Fue la frase con la que marcó el tono de su discurso para luego ahondar en los distintos temas.

“El campo de concentración del siglo XXI”
Así describió la migración irregular por el Darién. Mulino afirmó que ese capítulo está “superado” tras reducir el flujo migratorio en más de 99% y presentó el control fronterizo como una cuestión de soberanía, seguridad y dignidad nacional. El uso de un lenguaje extremo refuerza la idea de urgencia y legitima medidas restrictivas, aunque deja fuera del foco el debate humanitario y regional de largo plazo.
“Panamá dejó de figurar en la lista de jurisdicciones de alto riesgo”
Con esta afirmación, el presidente defendió la estrategia para sacar al país de listas vinculadas al blanqueo de capitales y financiamiento del terrorismo. Mulino la usó para sostener que su política exterior tiene resultados concretos, aunque reconoció que aún queda una lista pendiente.

“Panamá merece más debate de altura y menos bochinche político”
Esta frase apareció en la mitad del discurso y funcionó como síntesis de su estilo. La utilizó para cuestionar a sus críticos y a la oposición, y dejó claro que espera una discusión bajo sus propios términos.
“Aprovecho este discurso para sacarle el morbo a esos viajes”
Aquí Mulino respondió de forma directa a las críticas por sus desplazamientos al exterior. Defendió su trayectoria en el sector privado y afirmó que “no me hace falta ser presidente para viajar”.
“Estoy hecho de una madera dura: madera chiricana”
Con esta metáfora, el presidente reforzó su imagen de político duro. Se mostró como un mandatario que soporta golpes y responde.
“Nada de eso fue hecho… una verdadera vergüenza nacional”
Así se refirió al aumento de la deuda pública heredada y a las obras inconclusas. Mulino usó cifras: 73% de aumento de la deuda entre 2019 y 2024, para sustentar el reproche y legitimar el ajuste fiscal que defiende.
“Miramos el futuro con optimismo responsable”
En contraste con el tono duro, esta frase introdujo el eje económico del gobierno. Mulino la usó para presentar el presupuesto de 2026, el superávit primario y el plan de inversiones.
“Empezamos a limpiar la mesa, con trapos limpios”
Esta fue una de las frases más repetidas del discurso. La usó cuando habló de economía y responsabilidad fiscal. “Sentamos las bases de una economía a largo plazo, que permita previsibilidad, y que termine de una vez y para siempre, la fiesta de unos pocos que la paga el conjunto de los panameños”, dijo el presidente de la República.
“Esto no es justicia”
Así calificó la actuación del sistema judicial frente a narcotraficantes, pandilleros y sicarios. El presidente habló de “flexibilidad disfrazada de garantismo” y pidió que los jueces expliquen públicamente sus decisiones.
“La ideología jurídica de ver a los delincuentes como víctimas, ha sido utilizada como una herramienta de organizaciones criminales como caldo de cultivo para sus actividades ilícitas”, añadió.
“Esta medida no significa la apertura o reactivación de la mina”
En el tema minero, el presidente justificó la exportación del material rocoso y la venta del concentrado como una forma de resolver pasivos ambientales y recuperar recursos, no como reapertura.
Acompañó su retórica con estos planteamientos: “Aún quedan miles de toneladas de material rocoso, que fueron extraídos antes del cierre de la operación, y que su permanencia prolongada, sin los procedimientos adecuados, pueden presentar un riesgo ambiental”.
También dijo: “por esta razón, he instruido a los ministros de Comercio e Industria, de Economía y Finanzas, y de Ambiente para que, bajo criterios estrictamente técnicos, ambientales y legales, coordinen el procesamiento y exportación de ese material”.
Insistió: “esta medida no significa la apertura o reactivación de la mina. Se trata de resolver temas pendientes del pasado, preservar el ambiente y recuperar recursos”.
“La educación panameña no está a la altura”
Con esta frase, Mulino diagnosticó el sistema educativo y preparó el terreno para una nueva ley.
Criticó la vigencia de una norma de 1946 “parchada” y prometió una reforma estructural. El mensaje es claro: habrá cambios, pero bajo sus tiempos y reglas, alejados —dijo— de huelgas y tranques.
“Si este Estado no se reforma, fracasaremos”
Aquí el presidente elevó la apuesta. Defendió la reducción del tamaño del Estado, reformas a contrataciones públicas y un proceso constituyente originario para una nueva Constitución. L
“Panamá merece más debate de altura y menos bochinche político”
Mulino también sostuvo que la dinámica política actual tiende a sobredimensionar conflictos inmediatos, tratándolos como si fueran definiciones estructurales.
Señaló que, mientras algunos actores permanecen en campaña permanente, la vida cotidiana de los ciudadanos transcurre entre elecciones y exige respuestas continuas del Estado en materia de empleo, salud, seguridad y servicios públicos.

