El arzobispo metropolitano de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, hizo un llamado a las autoridades nacionales a mantener su compromiso con las necesidades de la población, especialmente con las familias afectadas por el terremoto del pasado 9 de octubre.
Durante el Te Deum celebrado este martes 3 de noviembre en la Catedral Basílica Santa María la Antigua, con motivo de los 123 años de la separación de Panamá de Colombia, monseñor llamó a la reflexión sobre la necesidad de mantener la solidaridad con las familias afectadas que perdieron sus hogares.
Ante el presidente de la República, José Raúl Mulino, la primera dama, Marisel Cohen de Mulino, autoridades nacionales y representantes del cuerpo diplomático, Ulloa recordó que la responsabilidad de gobernar va más allá de los procesos electorales.
“La vida política tiene una misión mucho más grande que las campañas electorales o las contiendas por el poder: estar cerca de la gente, escuchar sus necesidades y trabajar por sus esperanzas. Porque la vida de los panameños no se detiene entre una elección y otra”, expresó.

El arzobispo fue enfático al referirse a las familias que enfrentan las consecuencias del terremoto.
“Las necesidades de nuestro pueblo no tienen calendario electoral. Una familia que ha perdido su hogar no puede esperar. Unos padres que luchan cada día por sacar adelante a sus hijos necesitan respuestas, cercanía y esperanza”, manifestó.
Agregó que quienes ejercen responsabilidades públicas deben recordar que “la verdadera grandeza de la autoridad está en servir y en poner siempre a las personas en el centro de nuestras decisiones”.

La reconstrucción no debe quedar en el olvido
Ulloa dedicó parte de su reflexión a las comunidades afectadas por el movimiento sísmico, que dejó viviendas destruidas, templos afectados y familias que todavía enfrentan incertidumbre.
Advirtió que el acompañamiento a los damnificados debe continuar después de la atención inicial. “¡No bajemos la guardia de la solidaridad! La emergencia no termina cuando desaparece de los titulares de las noticias ni cuando se retiran las cámaras”, señaló.
También insistió en que los trabajos de reconstrucción deben considerar las condiciones de vida de las personas, más allá de la recuperación de las infraestructuras.

“Porque no basta con levantar paredes si dejamos caer la fraternidad, ni con reconstruir edificios si olvidamos a las personas. La reconstrucción debe ser, ante todo, una tarea de humanidad”, sostuvo.
El arzobispo agradeció la respuesta de los organismos de socorro, los estamentos de seguridad, las autoridades, el personal de salud, los voluntarios y las organizaciones comunitarias que han brindado asistencia a las familias afectadas. En ese contexto, destacó que “el terremoto ha sacudido nuestra tierra, pero no ha podido derrumbar nuestra solidaridad”.


