¿Cuándo empezaste a entender qué era la política, siendo nieto de Guillermo Endara, el presidente de la transición a la democracia?

Cuando tenía 13 años y mi abuelo decide criticar las cosas que estaba haciendo su partido, en ese tiempo Panameñista. Mucha gente no sabe, pero a él lo expulsaron del panameñismo porque empezó a criticar cómo, en vez de hacer las cosas que un partido debiese hacer, de manejar un país como se debiese manejar durante la administración de ese momento, se empezaron a hacer cosas que, en el ámbito moral, eran incorrectas. Él se volvió como el rebelde... el que empezó a criticar a la presidenta Moscoso.

“He decidido empezar algo de cero con personas que yo ni siquiera sé si son fanáticos o no de mi abuelo”.

¿Qué te dejó ver a tu abuelo expulsado de su propio partido?

Desde esa edad vengo conociendo política porque en ese momento vi cómo expulsaban a mi abuelo de lo que era su partido. Y eso para mí me dio un ADN de un poco de rebeldía. Para muchos políticos lo natural es quedarse en el mismo lugar que siempre han estado, a pesar de las cosas malas que pasan. Cuando yo cumplí mayoría de edad, nunca se me pasó por la mente inscribirme. No lo digo en señal de irrespeto a ellos, sino porque mi propio abuelo ya no estaba ni siquiera en ese partido. Pero yo replico esa rebeldía con la que yo crecí en la práctica. Decidí, junto con otras personas, especialmente Juan Diego Vásquez, Gabriel Silva y muchos otros líderes, fundar la coalición Vamos.

“Se está usando Vamos como una herramienta para crear nuevos liderazgos, y eso es totalmente contrario a la idea de una figura única”.

¿Cómo arrancó Vamos?

Se llegó a crear un grupo liderado por Juan Diego en ese momento, en donde todos teníamos un norte muy puntual, y es: empecemos de poquito a más. Lo que siento que nos diferencia es que hemos sido muy disciplinados, de larga vista. Porque ciertamente no postulamos todos los personajes que pudimos haber postulado en 2024, porque reconocimos nuestras propias limitaciones. No tenemos recursos económicos, no tenemos realmente la capacidad de poder estar en todo el país.

Los partidos suelen nacer alrededor de un caudillo o de una coyuntura. Con el tiempo pierden lo que los formó y terminan siendo un vehículo para llegar al poder. ¿Cómo evitan que Vamos acabe así?

Hemos sido muy ejemplares con cómo se está usando Vamos como una herramienta para crear nuevos liderazgos. Eso es totalmente contrario a la idea de que tiene que haber esta figura única que sea la mesiánica, que sí puede haber liderazgos fuertes como los tenemos, y nadie puede negar el liderazgo que todos reconocemos, de nuestro líder, el presidente de la coalición Juan Diego Vásquez. Pero la gente que dice que esto es solamente de él, para mi refutación más clara es se echó a un lado parte de su promesa para que más liderazgos surgieran y eso lo estamos viendo en la práctica. Tenemos publicado desde 2023 una plataforma de iniciativas de cosas que queremos hacer en el Gobierno. Hemos recorrido el país por el último año y medio, tratando de crear una agenda 2040, un país, una visión, en donde planteemos el país que queremos dentro de 14 años.

“Los partidos políticos, en teoría, tienen que gastar cierto porcentaje de su presupuesto en capacitación. Nosotros, que no tenemos subsidio, estamos pidiendo lugares y espacios prestados y convenciendo a expertos que nos vengan a hablar gratis”.

Y los partidos tradicionales, ¿no tienen eso? ¿Qué los distingue, más allá de prometer que ahora sí harán las cosas bien?

Recuerdo perfectamente el final de 2023, inicio de 2024, cuando estábamos metiéndole tanto cariño a seguir mejorando nuestro documento de plataforma de iniciativas que estaba en nuestra web, y veíamos alrededor de la página de los partidos, que en teoría tienen millones de dólares para producir cosas mucho mejores, y ni uno tenía nada. Los partidos políticos, en teoría, tienen que gastar cierto porcentaje de su presupuesto en capacitación. Nosotros, que no tenemos subsidio, estamos pidiendo lugares y espacios prestados y convenciendo a expertos que nos vengan a hablar gratis.

Formar líderes, fiscalizar, una visión 2040... quizá la gente no come de eso. Los partidos tradicionales entendieron que la fórmula es el clientelismo y eso los mantiene en el poder. ¿No les va a salir el tiro por la culata?

Lo primero es que la labor de fiscalización es esencial... Cuando uno ve, por decirte un ejemplo, una escuela que se está cayendo, pero, por otro lado, que el Meduca tiene demasiado dinero, esa desconexión, ¿dónde está el ministro? Está en un salón refrigerado; no tiene la urgencia porque no está viviendo el problema. El hecho de tener diputados que son representantes de la ciudadanía, velando por eso, es parte de ese sentido de representatividad que tenemos que volver a tener en la sociedad. Y cuando vienen los gobiernos locales que, en vez de estar regalando cosas que son pan para hoy, hambre para mañana, están realmente cambiando la forma de hacer política, creemos que estamos marcando un antes y un después.

“El concepto de nepo baby tiende a tirar a la persona que no sirve para mucho, está ahí pelechando porque es hijo de no sé quién. Yo llevo 12 años trabajando en la empresa privada”.

Siendo nieto de un expresidente, te toca cargar con la etiqueta de nepo baby, y con políticos que usan la imagen de tu abuelo, como cuando Martín Torrijos dijo que Endara apoyaba su movimiento. ¿Cómo lidias con eso?

Primero debo corregir, porque el concepto de nepo baby tiende a tirar a la persona que no sirve para mucho, está ahí pelechando porque es hijo de no sé quién. Yo llevo 12 años trabajando en la empresa privada. También estudié en dos de las mejores universidades del mundo que no tuvieron nada que ver con una llamada de mi abuelo. He decidido empezar algo de cero con personas que yo ni siquiera sé si son fanáticos o no de mi abuelo. Yendo al tema de Martín, sí, me sorprendió y, en ese momento, algo atesorado para mí, como es su recuerdo, me afectó. Al final, son figuras públicas y pertenecen a todo el mundo.

Ahora hay una lista de movimientos que quieren convertirse en partido. ¿Los ves como competencia?

Lo veo muy positivo y me encanta que hayan nuevos esfuerzos de representatividad. Más o menos la mitad de los panameños está inscrito en partidos políticos. En las encuestas, que podemos creerlo o no pero son consistentes entre diferentes encuestadoras, cuando le preguntan a la gente cómo se siente identificada, usualmente como un 75% dice: “yo soy independiente”. Nada más hay que ver al PRD, que es el partido con más inscritos, y no le fue muy bien que digamos en la contienda presidencial la última vez.

“Benicio y sus aliados pueden hacer lo que quieran. Tenemos la ley de nuestro lado y, aunque la cambien, no nos puede afectar de forma retroactiva”.

El pasado viernes, presentaron más de 70 mil firmas para convertir a Vamos en partido político.

Ahora sigue el proceso usual ante el Tribunal Electoral, que esperamos ocurra sin atrasos, de forma que podamos ser partido lo mas pronto posible. Benicio y sus aliados pueden hacer lo que quieran. Tenemos la ley de nuestro lado y, aunque la cambien, no nos puede afectar de forma retroactiva. No les salió bien su trampa porque nos adelantamos presentando las firmas. El reto que tenemos es seguir peleando, aunque los diputados de Vamos sean minoría, para que se eviten varios goles que quieren hacer los partidos tradicionales relacionados al financiamiento público, a cómo se asignan las curules en los circuitos plurinominales, a las firmas y el tiempo para buscarlas para la libre postulación, y lo peor: sobre correr por dos cargos a la vez.