Absel Navarro llega a la rectoría de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi) tras la renuncia de la cuestionada gestión de Etelvina Medianero de Bonagas, quien estuvo al frente de la institución durante los últimos años. Pero ¿quién es él y qué implica su elección?
Su escogencia, el pasado 19 de agosto, con más del 40% de los votos totales, abre una nueva etapa en una universidad marcada por cuestionamientos sobre su administración y por un creciente reclamo de cambio. Navarro fue uno de los candidatos más críticos de la pasada gestión, liderada por Medianero de Bonagas.
En una entrevista con La Prensa, se presenta como un profesor que conoce la universidad desde las aulas y que ahora asume la responsabilidad de conducirla con la promesa de que “prevalezca la academia” y se cumplan la ley, el estatuto y los reglamentos.
Navarro ingresó a la Unachi en el año 2000, a la Facultad de Administración de Empresas y Contabilidad, donde ha ejercido como docente durante 26 años. Su trayectoria también incluye la Dirección de Asesoría Jurídica de la universidad y el cargo de vicedecano de esa facultad entre 2014 y 2019.

Ahora asume el reto de reemplazar a Medianero de Bonagas y conducir una institución que, según su propio diagnóstico, necesita recuperar la confianza de sus universitarios y de la sociedad. “Soy un servidor más para todos los universitarios”, afirmó.
Romper cadenas
Su llegada al cargo ocurre después de una campaña en la que planteó una ruptura con la forma en que se administró la universidad durante los últimos años. Navarro sostiene que su propuesta logró sumar a sectores que buscaban un cambio y que una de sus principales características fue su carácter inclusivo. “Era una propuesta inclusiva, no exclusiva”, dijo al explicar cómo logró construir el respaldo que finalmente lo llevó a la rectoría.
Uno de los conceptos centrales de su discurso fue el de “romper cadenas”. Navarro asegura que se refiere a prácticas que, según su percepción, limitaron las libertades dentro de la universidad. Mencionó persecución, coacción y temor entre universitarios, así como restricciones a la libertad de expresión, reunión y asociación. “Toda la gente aquí se sentía con temor estos últimos años”, afirmó.
El nuevo rector también plantea recuperar la imagen de una institución que, a su juicio, ha sufrido un deterioro. Su apuesta pasa por una administración basada en la transparencia y la rendición de cuentas, pero también por mostrar hacia afuera el trabajo que realizan docentes y estudiantes. “Queremos que, con un trabajo arduo, responsable y con la ayuda de todos, sacar adelante nuestra universidad”, sostuvo.

La imagen
Para Navarro, el problema de la imagen de la Unachi no es solamente institucional. Durante la entrevista relató que varios egresados comenzaron a contarle que enfrentaban dificultades para conseguir empleo cuando los posibles empleadores identificaban en sus hojas de vida que habían estudiado en la universidad.
“Se le estaban cerrando las puertas laboralmente”, señaló. Esa situación, dijo, fue uno de los motivos que lo llevó a asumir el reto de disputar la rectoría.
“Tenemos que salvar a la universidad y levantar esa imagen”, afirmó. Navarro sostiene que la Unachi ha formado profesionales que ocupan puestos en distintos sectores de la economía y que no puede permitirse que el deterioro de su reputación termine afectando las oportunidades laborales de sus egresados.
Por eso, plantea que recuperar el prestigio de la institución será una de las tareas de su administración.
Crisis económica y auditorías
El frente financiero será otro de los principales desafíos. Navarro se encontrará con una universidad que, según se le planteó en la entrevista, enfrenta una deuda cercana a los 12 millones de dólares con la Caja de Seguro Social y un déficit económico de alrededor de 30 millones de dólares anuales.
Su primera respuesta es revisar el presupuesto “renglón por renglón” para identificar gastos excesivos y determinar cómo se han utilizado los recursos.
“No pueden existir medidas paliativas, sino medidas correctivas”, sostuvo Navarro. Su propuesta consiste en administrar de manera más eficiente cada recurso que reciba la universidad, independientemente de su monto. Al mismo tiempo, reconoce que la Unachi necesita fondos para fortalecer su actividad académica, mejorar sus laboratorios y atender el crecimiento que ha experimentado la institución.

Las auditorías y las posibles investigaciones sobre la administración anterior también están entre sus prioridades. El también profesor aseguró que, durante el periodo de transición, solicitará toda la información necesaria y que, una vez instalada su administración, revisará las áreas en las que considere que pudieron producirse irregularidades.
“Aquellos que cometieran un acto que no es legal tendrán que enfrentar las consecuencias”, afirmó, aunque recalcó que cualquier investigación deberá respetar la institucionalidad, el debido proceso y las garantías de los universitarios.
La política
La relación con el Ejecutivo y la Asamblea Nacional será otro reto. Navarro no plantea aislar a la universidad de la política, pero sí establecer límites. A su juicio, debe existir “un equilibrio entre la política y la academia”, debido a que el presupuesto universitario pasa necesariamente por el proceso establecido en la Constitución.
Su intención es reunirse con el presidente José Raúl Mulino para presentarle su proyecto institucional y recuperar la confianza del gobierno.
Sus primeros 100 días estarán marcados por una revisión del presupuesto, la adopción de correctivos y un llamado a los universitarios a asumir su responsabilidad dentro de la institución. Por ahora, asegura que su prioridad será demostrar que la Unachi puede ser administrada de otra manera: con diálogo, transparencia, cumplimiento de las normas y trabajo en equipo.

