¿Hay temporada para comprar baterías?

La batería tiene una cosa muy particular: no es estacionaria. No hay época de compra de baterías. ¿Navidad? Te voy a comprar una batería para ponerla bajo el arbolito. O sea, no existe. La batería se compra cuando se necesita un repuesto de carro, que se requiere específicamente cuando ella dice: “Ya no doy más”.

¿La gente sabe lo que está comprando?

El cliente realmente, cuando va a comprar una batería, rara vez te viene con conceptos técnicos; te viene diciendo: “El carro no arranca, sácame de ese problema”.

¿El panameño compra igual que sus vecinos?

Uno piensa que Costa Rica está al lado, es como un poquito más allá de Chiriquí, pero es como si fueras a otro planeta. A veces, allá, en otros países, se venden más las baterías más caras, por ejemplo. Aquí en Panamá, al revés: se venden las más baratas.

“El cliente realmente, cuando va a comprar una batería, rara vez te viene con conceptos técnicos; te viene diciendo: el carro no arranca, sácame de ese problema”.

¿Qué pasa con la batería vieja?

Nosotros vendemos un producto que son las baterías automotrices que, al fin y al cabo, al final de su vida útil, tienen el potencial de ser contaminantes porque contienen plomo ácido, etcétera.

Y no sabes qué haces con eso. La botas en un río.

Tal cual, y eso pasaba mucho en Panamá, aunque no lo creas; pasaba mucho. Lo que decidimos fue promover que los clientes la dejaran, otorgándoles un 10% de descuento sobre la compra de la batería nueva, y nosotros recuperar ese descuento cuando exportamos y seguimos exportando esas baterías usadas. Entonces, era como una economía circular.

“Antes, cuando ponías unos paneles solares, tu inversión te retornaba en ocho, nueve, hasta diez años. Hoy día te retorna en dos años y medio”.

¿Qué tienen que ver las baterías con los paneles solares?

Quizá lo que tienes instalado en tu casa hoy no, pero inicialmente, cuando comenzó la energía solar, pocas eran las instalaciones que inyectaban energía a la red, o sea, que no requerían una batería. Todas requerían una batería. Era el panel solar con un inversor inyectando a una batería y, de ahí, ese inversor jalando la energía, transformándola a 110, y la gente tenía electricidad. Luego comenzaron las instalaciones solares más grandes, en las que no se inyectaba la energía de una batería, sino que se inyectaba a la red.

¿Vale la pena hoy poner paneles en la casa?

En la medida en que crecía la demanda en el mundo, China comenzaba a producir más barato y se fueron abaratando de una manera importante los precios, y se hizo cada vez más corto el tiempo de retorno de la inversión. Antes, cuando ponías unos paneles solares, tu inversión te retornaba en ocho, nueve, hasta diez años. Hoy día te retorna en dos años y medio porque han bajado tanto los costos de los paneles y los inversores. Entonces, ha subido el precio de la energía, han bajado los costos de los paneles solares y es una fórmula perfecta para que la inversión en energía solar tenga más sentido para las empresas y las casas.

“El impacto social que tiene emplear a una mujer es un impacto social con unas consecuencias o con una cadena de ramificaciones muy positivas”.

¿Cómo va Panamá con el carro eléctrico?

La penetración del vehículo eléctrico está hoy por debajo del 2%, uno y tanto, y sigue creciendo porque la oferta también ha crecido. Ya hay una ley de movilidad eléctrica en Panamá cuya intención es promoverla. Todavía hay mucha ansiedad por el rango.

Por si quiero ir a Chiriquí.

Siempre que tengo un carro eléctrico, la primera pregunta que todo el mundo me hace es: “¿Cómo haces cuando vas a Chiriquí?“. La pregunta es como si todo el mundo fuera a Chiriquí todos los días en su carro. Lo más seguro es que tenga que hacer una recarga pública en Santiago.

¿Cuánto toma esa recarga?

En una carga rápida, para un carro con una batería más grande, va a tomar como dos horas, posiblemente.

¿Y para cargarlo en casa?

Los cargadores requieren una instalación que es casi un tema más bien eléctrico, porque hay que llevar 220 hasta tu parking.

En 2018 pensabas que la movilidad iba a ser eléctrica, autónoma y compartida. ¿Lo sigues pensando?

Todavía lo pienso y ya lo estamos viendo en Estados Unidos. Va a haber un futuro en el que las personas no van a necesitar poseer un vehículo. Tú puedes llamar a un vehículo autónomo que venga, te recoja, te lleve a un punto B y te deje, como un Uber hoy día, pero sin conductor.

¿Qué cambiaría en la ciudad?

Ya estamos viendo los Tesla y los Jaguar en Estados Unidos que son autónomos, son Ubers compartidos; o sea, están siempre girando y rodando y no están parados el 98% del tiempo, como tu carro y el mío, que están en una casa o en un trabajo. Se requerirán menos espacios de estacionamiento; los centros comerciales y los edificios no tendrán que tener tanta tierra disponible para eso. Eso parece hoy ser ciencia ficción o imposible, pero asimismo se pensaba cuando el medio de transporte era una carreta con caballos: se veía imposible que fuese un vehículo que no tuviera caballos. Cuando tú querías un vehículo que fuera más rápido, lo que pedías eran más caballos o un caballo más rápido.

¿Cómo se ve el futuro de las baterías?

Hoy día, la tecnología de las baterías está muy relacionada con el litio. Pero ya para este año, una de las fábricas más importantes de China anunció que se está cambiando a la tecnología de sodio. El sodio es sal, básicamente, y, de hecho, es una batería que sería inocua, no le hace daño a nadie, incluso si la botas en el Cerro Patacón. Todavía no han llegado, así que no vayas a botar tu batería en el Cerro Patacón ahora mismo.

¿Para qué voy a querer una batería en la casa?

Todas las casas en el futuro van a tener baterías de respaldo, para inyectar energía solar, para regular la energía eléctrica que te entra de la calle, que puede venir sucia o con impurezas o desbalances; para cargar tu carro, para comprar energía barata y usarla en los momentos caros, cuando haya esa disparidad más pronunciada en las tarifas eléctricas. En las empresas, para lo que se llama peak shaving, que es cuando hay picos de energía. Cuando tienes baterías, esos picos de energía no te afectan o se cortan usando baterías y así no te tasan por meses esos picos de energía en tu cuenta eléctrica.

Cambio de tema. ¿Se puede tener una empresa solo para hacer plata?

No podemos, como empresarios, venir al mundo o hacer negocios para que pase plata. Si es solo para hacer plata, entonces quizá tenemos que repensarlo. Mientras más crece la empresa, más gente podemos integrar, servir y ayudar, dándole un buen trabajo digno, etcétera. Si una persona viene y tú le das un dinero, ponte, es posible que la hayas ayudado hoy, pero pasado mañana quizá tenga la misma necesidad, versus si le diste la caña para pescar, como se dice.

¿Qué encontraste cuando hiciste un censo social de tus colaboradores?

Descubrimos cosas que no pensamos. Teníamos empleados trabajando que vivían en piso de tierra; teníamos mujeres trabajando que eran abusadas físicamente. Con la anuencia de la persona, nosotros entonces entramos a actuar de alguna manera, dándoles a algunas personas asistencia legal, asistencia médica y, en algunos casos, asistencia financiera.

¿Por qué apostar por emplear mujeres?

El impacto social que tiene emplear a una mujer es un impacto social con unas consecuencias o con una cadena de ramificaciones muy positivas, muy positivas, por cuanto sabemos que el número de madres solteras que hay en Panamá es bastante alto. Hoy día tenemos 35 tiendas en Panamá y las 35 las administran mujeres.

¿Y los jóvenes en riesgo social?

Hay un programa muy bueno del Gobierno, del Mides, que se llama “Padrino Empresario”. Ellos les dan un trabajo de medio tiempo para que puedan terminar la escuela. Hoy tenemos ingenieros que salieron de situaciones de riesgo social, se graduaron con nosotros y manejan divisiones de nuestra empresa.

¿Y si mi empresa es pequeña?

No piensen que la responsabilidad social es solo para las empresas grandes. Si quieres que tu empresa sea grande, entonces actúa socialmente responsable.