¿Cómo está tu circuito después del terremoto?

El epicentro fue en La Pitaloza, Los Pozos, mi área. Poco a poco ha ido todo evolucionando: después llegó el agua, después llegó la luz, empezó a llegar comida. Después, el tema era dónde vivían las personas, dónde se acomodaban. Ahora lo que la gente quiere realmente es que se cense, que les digan cuándo los van a censar y que el Gobierno empiece el proceso -que ya está llevando a cabo- para construir las casas. Yo tengo un corregimiento que se llama El Barrero. Ahora que lo censaron, hay 100 casas en rojo. Yo no pensaba que iba a ser tanto; pensaba que podía ser el 20% de eso.

¿Se ha usado la tragedia como ficha política?

No lo he sentido. Podrá haber uno u otro caso individual. ¿Qué siento yo? Que hubo algo de desorganización. A veces iba yo por un lado; después llegaba el gobernador. Me gustaba más un centro único de mando, donde todos pudiéramos coordinar exactamente qué comunidad necesitaba y qué no. Me acuerdo que le dije al presidente, dos o tres días después del terremoto: “No manden más comida; la gente ahora quiere carpas, lonas, colchones”.

¿Ayudaría una descentralización más fuerte?

Soy fiel creyente de la descentralización. Sí creo en una descentralización organizada, ordenada, donde la plata realmente llegue a través de consultas ciudadanas, que sea la comunidad la que pida los proyectos y donde no se use un porcentaje muy alto en funcionamiento. Lo que quiere el pueblo es inversión y no hay nadie más que conozca las comunidades que el mismo pueblo.

“Fui presidente de la Asamblea en el año 2009. Si la cabeza no me falla, el presupuesto rondaba entre $45 millones y $50 millones. El presupuesto de la Asamblea en el quinquenio pasado, en un año, no sé exactamente cuál, llegó a ser de $240 millones”.

Hablando de funcionamiento: la Asamblea tiene 8,308 funcionarios y Benicio Robinson dice que, por su trayectoria, él puede tener 145. ¿Tú tienes la misma cantidad?

Ni el 10%. Lo que sí te digo es que yo fui presidente de la Asamblea en el año 2009. Si la cabeza no me falla, el presupuesto rondaba entre $45 millones y $50 millones. El presupuesto de la Asamblea en el quinquenio pasado, en un año, no sé exactamente cuál, llegó a ser de $240 millones. La Asamblea sí ha bajado su presupuesto de $240 millones a $170 millones, que, por cierto, es altísimo para mi punto de vista.

¿No está el diputado para hacer leyes, más que para gestionar obras?

Yo represento una comunidad. Y cualquier senador americano, cualquier congresista colombiano o cualquier parlamentario en Europa va a gestionar para su comunidad. No significa que yo tenga que hacer la obra, que tenga que poner una empresa que la haga, que tenga que hacerla... No. Pero mi trabajo de gestionar el proyecto vía presupuesto del Estado o vía ir a una comunidad para que le pongan agua a mi gente, luz eléctrica, le hagan una carretera, lo voy a hacer toda mi vida. Mientras yo sea político, lo voy a hacer. Mi papá me decía: “Si yo fuera diputado como tú, propondría una sola ley”. Yo digo cuál. “Que no se hagan más leyes hasta que se cumplan”. Leyes tenemos demasiadas.

¿Qué hacen los funcionarios de tu planilla?

No sé qué hacen los 8 mil; yo puedo decir lo que hacen los míos. Nosotros vemos mucho el tema parlamentario, las leyes, las ratificaciones. Por ejemplo, puedo tener en mi área 100 acueductos rurales. ¿Qué pasa? En un acueducto rural se daña una turbina que cuesta $2,500 y la comunidad se queda sin agua por $2,500 dólares. Cuando había partidas circuitales, tú la podías comprar. Había diputados que la compraban mal, con sobrecosto, y no la entregaban. Había diputados, como yo, que la comprábamos en el proveedor correcto, al precio correcto, y se entregaba. Lo ideal es que esto fuera manejado solamente por los alcaldes y que uno fuera un gestor.

“En 2029, la figura que va a liderar con más fuerza va a ser alguien que venga de la política nueva, va a ser un político fresco. Yo tengo que entender mis debilidades”.

¿Te ves en otro cargo después de la Asamblea?

Veo que, en el futuro, en 2029, la figura que va a liderar con más fuerza va a ser alguien que venga de la política nueva, va a ser un político fresco. Yo tengo que entender mis debilidades en cuanto a muchos años en política y a ser diputado, que no es una profesión bien vista por la comunidad. Los panameñistas tenemos un problema: somos pésimos comunicadores y lo hemos sido toda la vida. Los gobiernos panameñistas, desde Endara, Mireya y Varela, hemos sido pésimos comunicadores hacia afuera.

En el juicio de los pinchazos, Shirley Castañedas te gritó afuera del juzgado. ¿Cómo trabajas hoy con ella?

Uno a veces se reconcilia con la mujer que le fue infiel y viceversa. Te reconcilias y tienes una vida feliz más adelante. ¿Por qué un tema que tuve con Shirley Castañedas en el pasado lo voy a llevar toda mi vida hacia el futuro? Ya Ricardo Martinelli, a lo mejor, no es la misma persona con la que hice una alianza en 2009. Siempre y cuando el acuerdo no sea malo para tu país. En la Asamblea, a veces, por ejemplo, le puedo criticar a Vamos que se ponen más radicales de la cuenta; entonces, no consiguen un fin común por ser más radicales de la cuenta. Pero yo respeto las posiciones políticas de todos.

¿Y si no es radicalismo, sino no sacrificar principios ante el pragmatismo?

Cuando Vamos apoyó al Panameñista en la elección pasada de la Asamblea, se comieron este sapo, seguro que se lo comieron, segurísimo. Pero, al final, ¿qué hizo eso? Que siete, ocho o nueve diputados de Vamos presidieran comisiones y que hicieran un trabajo que, te puedo decir, en muchos casos fue buenísimo o excelente hacia la comunidad. Entonces, te tragaste un sapo para un bien común.

“Posiblemente, si el Partido Panameñista hubiera apoyado a Lombana, hoy día el presidente de la República sería Lombana, no Mulino”.

¿Qué le respondes a quien dice que los partidos tradicionales están desgastados?

Te doy una anécdota reciente, de hace dos años y medio o tres años. Había la opción de apoyar a Lombana. Lombana tomó una posición y dijo: “Yo hago una alianza con ustedes, pero con esta precondición”. Y empezó a decir: “Este no, este no, este no”. Y desde que hubo esa conversación, el Panameñista descartó a Lombana como candidato. Y posiblemente, si el Panameñista hubiera apoyado a Lombana, hoy día el presidente de la República sería Lombana, no Mulino. El Panameñista pone 150,000 o 200,000 votos para el presidente. Con Rómulo puso 100,000 porque se nos fueron votos por el tema de la mina. Pero el Panameñista puede poner 200,000 votos a un buen candidato sin ningún problema. Cuando tú quieres poner una línea muy fuerte, te puedes equivocar grandemente, como, a mi juicio, lo hizo Lombana en ese momento.

Compartes apellido con un expresidente que está en el caso Odebrecht. ¿Cómo lo ves?

En nuestro caso, para mí, es un caso injusto. Juan Carlos Varela no tiene ninguna cuenta secuestrada, ni en Panamá ni en ninguna parte del mundo. Juan Carlos Varela no tiene ningún bien secuestrado, ni en Panamá ni en ninguna parte. Nosotros pudimos demostrar en nuestras audiencias que todo el dinero fue usado con un propósito y en una campaña política.

“Cuando fui presidente de la Asamblea, Martinelli decidió impulsar la ley chorizo. Y mis mejores amigos de la Asamblea me decían: ‘Esto es una locura, no hagas esto’. Al final, la ley fue aprobada y fue un desastre. Salí pateado, malísimo, por una mala decisión de la que me arrepiento. Y hoy pido disculpas por haber tomado esa decisión”.

¿Qué legado piensas que dejaste?

Hay partes de las que me arrepiento. Por ejemplo, cuando fui presidente de la Asamblea, Martinelli decidió impulsar la ley chorizo. Y mis mejores amigos de la Asamblea me decían: “Esto es una locura, no hagas esto”. Y, al final, la ley fue aprobada y fue un desastre para mí. Salí pateado, malísimo, por una mala decisión de la que me arrepiento. Y hoy pido disculpas por haber tomado esa decisión. Pero he aprendido tanto. Siempre he sido una persona comprometida con las clases más necesitadas, a la que le duele mucho lo que está sufriendo el pueblo cuando necesita agua, luz eléctrica, caminos, lo que sea. Y quiero salir sabiendo quién soy, porque mucha gente no sabe quién soy yo. Lo que te digo es lo que pienso y es la verdad.