El médico epidemiólogo Rodrigo Guerrero Velasco, actual alcalde de Cali, departamento de Colombia, ha sido galardonado en Estados Unidos por haber contribuido a la disminución de la violencia en dicha ciudad gracias a su perspectiva científica.
Este doctor, de 76 años, egresado de la Universidad de Harvard, mereció el primer premio Roux –otorgado por el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (IHME, por sus siglas en inglés), dotado en $100 mil– gracias a la efectividad de programas para restringir el acceso de bebidas alcohólicas y armas en la capital del departamento del Valle del Cauca.
Guerrero Velasco, dos veces electo alcalde, comenzó su primer mandato en 1992, año en que se percató de que una gran parte de los casos de homicidios que se originaban en la ciudad no tenía que ver con la lucha del cartel de Cali por liderar el mercado de la cocaína, quedando entonces una incógnita que le inquietó al líder colombiano.
Esto lo motivó a emprender un proyecto de recolección de datos que trajo como fruto programas como Desepaz (Desarrollo, Seguridad y Paz), cuya implementación hizo posible que los homicidios descendieran un 35%, limitando el acceso al alcohol y armas en los días en que más se evidenciaba su consumo y uso.
Para que esta reducción fuera posible, la epidemiología fue su aliada, afirma en una entrevista.
¿Por qué se especializó en epidemiología?
Un profesor de la Fundación Rockefeller que vivía en Cali, el doctor Guy Hayes, me dijo que si yo quería ayudarle a la humanidad (como decimos todos al comenzar a estudiar medicina), lo mejor era especializarse en la salud pública, pues era como pescar con red en contraposición al ejercicio individual, que era como pescar con anzuelo.
¿Qué representa recibir el premio Roux del IHME por usar datos epidemiológicos para abordar la violencia?
Es el reconocimiento a un método que comenzamos a aplicar en Cali hace más de 20 años, y que consiste en recoger información detallada sobre cada una de las actividades criminales (homicidios, atracos y robo de automóviles). Después de conocer dónde, cuándo, cómo y a quién) se planean acciones específicas y se evalúan resultados, y si es el caso, se reformulan acciones.
Ellos [los miembros del IHME] consideraron que el método utilizado y el de organizar en cada ciudad observatorios del crimen y violencia para recoger información han sido importantes en el manejo del crimen.
¿Qué factores tomó en cuenta para crear el programa Desepaz?
El programa Desepaz, una sigla que resume la estrategia Desarrollo, Seguridad y Paz, se encargaba de recoger y analizar la información sobre crimen y violencia. Uno de los hallazgos más llamativos fue la fuerte asociación entre el consumo (desenfrenado, diría yo) de alcohol y la gran proporción de armas de fuego con los homicidios. Por eso se diseñaron las políticas de desarme y de límite en el horario de venta de alcohol en establecimientos públicos.
Dichas medidas mostraron una reducción de los homicidios del 35% cuando se aplicaban conjuntamente.
¿Cuáles han sido los resultados más significativos que se han logrado en Cali desde la puesta en práctica de Desepaz?
En 1994, Cali tenía una tasa de 120 homicidios por 100 mil habitantes, la cual comenzó a descender hasta 80 y ahí se había mantenido.
Pero Cali no aplicó de manera juiciosa y sostenida el método propuesto, por lo que ahora que entramos a la presente administración, reiniciamos su aplicación y la tasa corrida para los últimos 12 meses es alrededor de 56 por 100 mil. Estamos confiados en que podremos bajarla a alrededor de 40 a finales del próximo año. Pero, repito, es la aplicación juiciosa y continuada del método la que produce resultados.
Bogotá, por ejemplo, la aplicó de manera cuidadosa durante las administraciones de Antanas Mockus y Enrique Peñalosa, y su tasa de homicidios se ha reducido de manera constante y sostenida año a año, y de 80 que tenía en 1994 ahora está en cerca de 20 por 100 mil.
¿Qué otros países han replicado el modelo de Desepaz con éxito?
La recolección cuidadosa y el uso de la información para formulación de políticas, los llamados Observatorios de Crimen y Violencia, existen en más de 20 ciudades colombianas y en 18 países. Son rutinariamente recomendados por el BID, Usaid, Banco Mundial, etc.
¿Qué consejo le brindaría a otros epidemiólogos para que utilicen su especialidad no solo pensando en salud pública, sino para usarla como un elemento transformador de la sociedad?
Recordarles la frase del famoso patólogo alemán Rudolf Virchof: “la política es medicina a gran escala, al por mayor. Vista así, no hay duda de la importancia que tiene tomar medidas a escala global que afectan a grandes sectores de la población.
El método de la epidemiología no es diferente al método científico, pues está basado en la observación de la realidad para formular intervenciones; no así, por ejemplo, la política, que pretende con frecuencia encasillar la realidad a sus propuestas.
Por eso Claude Bernard, eminente médico francés, decía: “si la observación está en contra de la teoría, hay que reformular la teoría”.

