Un promedio de 20 jóvenes estudiantes, entre las edades de 6 a 14 años, asiste  todos los sábados a la recién creada Academia  de la Mejorana León Gutiérrez y Chico Argo,  en la comunidad de Macaracas, provincia de Los Santos, donde se enseña a tocar este tradicional instrumento que poco a poco ha sido desplazado en las cantaderas por la guitarra española.

 

Los jóvenes asisten a la academia los sábados en horas de la mañana, donde  tienen como instructores  a los músicos  Orlando Robles y Rafael Gutiérrez, con  más de cuatro décadas de estar ejecutando este  instrumento.

 

Uno de los aprendices, Eynar Zúñiga, recientemente grabó sus tres primeras décimas en la emisora local radio Mensabé, mientras uno de los maestros tocaba  la mejorana.

 

Juan de Dios Martínez, alcalde del distrito de Macaracas, reiteró  que el objetivo de esta escuela es enseñar la ejecución de la mejorana para mantener viva la tradición, y darle a la juventud una actividad cultural que la aleje de los vicios.

 

VARIEDAD SONORA

 

La mejorana, aparato  musical de rica variedad  sonora, originaria de la región de Azuero, representa en innumerables manifestaciones populares y folclóricas la alegría festiva, tanto en las ocasiones en que se le utiliza como  solista, así como  en las ejecuciones que sirven de acompañamiento a  los trovadores de la décima cantada.

 

De acuerdo con los conocedores, es imposible dar con su  origen, pues solo se sabe  que   la inspiración para hacer las primeras mejoranas llega a Panamá procedente de  España, ubicándose como una tradición en las regiones de Los Santos, Herrera, parte de Veraguas  y Coclé.

 

 “Aún no se ha establecido quién la inventó, aunque   los  relatos orales, pasados de  generación en generación, dan cuenta   que  las primeras fueron  confeccionadas en la población de La Mesa de Veraguas”, sostiene el maestro Robles.

 

 Allí, en esa comunidad, nació uno de los primeros torrente para cantar décima, conocido como “mesano”.

 

 VALOR

 

Este instrumento musical adquiere su valor según la acústica sonora que posea, por lo que  las que producen mejor sonido se comercializan más que las que emiten menos decibeles, vendiéndose las de buena calidad  hasta en $80.

 

Las maderas de cedro espino, cedro amargo, balso y volador son las  mejores para su confección, no obstante, este  últimos árbol   ha ido desapareciendo en  Azuero,  producto de la tala indiscriminada en la región.