El Mercado 4 de Asunción, en Paraguay, donde rodaron la cinta 7 cajas los actores Celso Franco (24 años) y Graciela Lali González (26) se convirtió en su casa por dos meses.
Quienes viven y trabajan en este espacio emblemático del país suramericano se convirtieron no solo en actores de la película –dirigida por Tana Schembori y Juan Carlos Maneglia–, sino también en facilitadores del rodaje, narran ambos actores en una entrevista exclusiva a este diario.
Franco, quien encarnó el personaje de Víctor, cuenta que para él su papel fue un desafío no solo por ser su primera película, sino por interpretar el rol protagónico.
“Fue la primera película de todos: la del director, de Lali...”, dijo el actor, quien agregó que en algunos aspectos guarda mucha similitud con su personaje. Describió como una experiencia “maravillosa” el hecho de “meterme dentro del mercado y ver su historia. Es un mundo con sus propias reglas, con su propia cultura, su manera de hablar diferente; fue algo muy lindo que me tocó vivir”.
González, quien interpretó a Liz, describió la experiencia como “una aventura, como lo que es el cine: de repente poder interpretar la vida de diferentes papeles, no tener la responsabilidad de ser lo más fiel a lo que está plasmado en el guion... Darle vida a esas letras es algo increíble y una satisfacción única”.
LA MAGIA DE UN LUGAR
Antes de empezar el rodaje, cuenta Franco, “tuvimos ensayos técnicos dentro del mercado, porque la idea al principio era montar un mercado y grabar en ese lugar; esto era muy difícil porque consistía en mucho gasto, por lo que apostamos más en grabar dentro del mercado. Allí todo era un descontrol total porque había muchísima gente, el ruido, muchas personas se metían [en las escenas], fue muy difícil al inicio; sin embargo, a medida que transcurría el rodaje todo se hizo más ameno, e incluso divertido”.
Al comienzo lo complicado era, por ejemplo, controlar a la gente. Cuenta González que “cuando se le anunciaba a las personas que pasaban que había una cámara, que se estaba haciendo cine, la expresión de las personas era ´¡mentira!, ¿qué cámara?´, no están acostumbradas las personas que viven en Paraguay a que vos les digas ´estamos haciendo una película´, ¡es como una broma!”, cuenta la actriz, y afirma que cuando pasaron los días se logró “una hermosa conexión con las personas del mercado porque finalmente terminaron defendiendo también la película y ayudándonos a grabar de manera correcta”.
Para Franco, la gente del mercado tiene un mérito muy importante en la película.
“Fueron súper especiales con nosotros, fueron parte de la película, actuaron con nosotros, nos ayudaron en todo, fue una experiencia excelente la que vivimos con ellos, hicimos amigos dentro del mercado”.
El actor agrega que la experiencia fue “bastante divertida. Creo que tuvimos un grupo humano muy lindo, todos nos apoyamos, nunca hubo mala onda, todo fue un trabajo muy unido que ayudó a que la película también sea lo que es. La gente misma del mercado apoyó bastante en la película”.
Los actores de 7 cajas aclararon que la imagen sombría y antisocial que proyecta el mercado no representa el concepto real del sitio verdadero.
Según Franco, la sociedad tiene un mal concepto de lo que realmente es el mercado, un sitio que describe como “un lugar donde realmente viven trabajadores, personas que se levantan a las 2:00 a.m. para empezar a trabajar. Yo creo que la mala fama viene de personas inadaptadas”, que aprovechan que el sitio no tiene control de entrada ni salida para hacer asaltos, por ejemplo.
“La gente del mercado es muy trabajadora, muy buena onda”.
Por lo anterior, los actores comentaron que durante el rodaje no tuvieron que optar por medidas de seguridad extremas.
MENSAJE DE ESPERANZA
Para González, a lo largo de la cinta Víctor transmite “una gota de esperanza [...] para mí el mensaje de 7 cajas es que los sueños pueden cumplirse. La película tiene un final muy particular, y cuando la vean van a entender por qué les digo que los sueños se hacen realidad. Víctor lucha por un sueño durante toda la película, y van a ver si lo consigue o no; yo no les quiero contar pero el mensaje es ese, que los sueños se cumplen”, dice González, quien añade que en la cinta se muestra la realidad de un país no desde un punto de vista distante, sino que se hace con un toque de humor negro, que también la hace especial.
En palabras de Franco, la cinta muestra mucho de la cultura y la idiosincrasia paraguaya. “Consiste en llegar a esa meta, que uno depende para poder lograrla. Yo creo que trata mucho sobre que el querer es poder, y ese el mensaje más grande que uno puede notar en la película”.

